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1 de agosto 2025 - 13:38

¿Siguen siendo las software factory un negocio en Argentina?

La fuerte caída de las acciones de Globant y la reciente salida de ejecutivas clave como Valeria Abadi (Chief Brand Officer) y Patricia Pomies (Chief Operating Officer) abren interrogantes sobre la vigencia de una estructura que prioriza el volumen por sobre la flexibilidad.

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El modelo de software factory, que durante años fue sinónimo de crecimiento tecnológico y exportación de servicios en Argentina, enfrenta hoy una etapa de revisión. La fuerte caída de las acciones de Globant y la reciente salida de ejecutivas clave como Valeria Abadi (Chief Brand Officer) y Patricia Pomies (Chief Operating Officer) abren interrogantes sobre la vigencia de una estructura que prioriza el volumen por sobre la flexibilidad.

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En lo que va del año, las acciones de Globant acumulan una baja del 38%, según datos de Bloomberg, en un contexto global donde el enfoque tradicional de outsourcing pierde terreno frente a soluciones más ágiles, potenciadas por inteligencia artificial y talento distribuido. A esto se suma que, según Gartner, el 60% de las compañías Fortune 500 están migrando hacia modelos de equipos on-demand, capaces de integrarse rápidamente a sus operaciones con menor fricción.

“La fórmula de escalar por cantidad ya no funciona. Hoy, las empresas no necesitan cientos de desarrolladores, sino equipos que entiendan el negocio, se adapten al contexto y entreguen resultados reales desde el primer sprint”, explica Ramiro González Forcada, CEO y cofundador de The Flock, una compañía argentina que conecta talento tech de América Latina con empresas globales a través de equipos flexibles y validados.

Hay una tendencia más amplia de transformación del modelo de negocio. De acuerdo a TechCrunch, en los últimos tres años más de 200 nuevos emprendimientos en América Latina fueron fundados por ex ejecutivos y líderes técnicos de grandes consultoras, en búsqueda de estructuras más horizontales, ágiles y con foco en producto.

El informe State of Software Services 2025 de CB Insights sostiene que, mientras las consultoras IT tradicionales crecieron apenas un 2% interanual, las plataformas de talento tech (como Toptal, Deel o The Flock) escalaron más de un 45% en operaciones globales, impulsadas por la demanda de soluciones a medida y mayor velocidad en el delivery.

“El mercado ya no premia la escala, sino la capacidad de adaptación. Las compañías que logren integrar talento remoto validado, con foco en producto y cultura colaborativa, van a liderar la próxima década. Las demás quedarán atrapadas en estructuras lentas y costosas”, agrega González Forcada, cuya empresa ya opera con clientes en más de 10 países y fue recientemente reconocida por Endeavor y los Stevie Awards.

Lejos de desaparecer, el modelo de software factory está obligado a transformarse. Las empresas que sepan hacerlo podrán capitalizar la oportunidad de liderar un nuevo ciclo: más distribuido, más inteligente y, sobre todo, más humano.

Este cambio de paradigma también tiene efectos concretos en el mercado laboral argentino. Según cifras del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI), más del 30% de los perfiles IT encuestados en 2024 manifestaron su interés en abandonar estructuras tradicionales para trabajar en equipos más autónomos y con impacto directo en el producto. El fenómeno no es menor: implica una redistribución del talento hacia modelos más horizontales, con menos niveles jerárquicos y mayor participación en decisiones estratégicas.

“Las nuevas generaciones de developers no sueñan con escalar en una pirámide de management. Buscan proyectos desafiantes, tecnologías actuales y culturas donde su voz tenga peso. El modelo factory, en muchos casos, no logra ofrecer eso”, agrega González Forcada. De hecho, el 67% de los talentos validados por The Flock en el último año provienen de empresas tradicionales que no lograron adaptarse a esta demanda cultural y profesional.

Además, el contexto macroeconómico argentino obliga a repensar los márgenes. Con la inflación acumulada y la presión fiscal creciente, mantener estructuras internas sobredimensionadas deja de ser viable. En cambio, los modelos de elasticidad operativa —donde se puede escalar o reducir equipos sin costos fijos— permiten a las compañías sostener calidad sin comprometer la rentabilidad.

Por último, el sector tech argentino tiene una oportunidad única: aprovechar su prestigio internacional para exportar no solo talento, sino también nuevas formas de organización. El mundo demanda equipos más diversos, remotos y con ownership compartido. Las compañías que abracen ese cambio no solo sobrevivirán al declive del modelo factory: lo dejarán atrás para liderar una nueva era de servicios tecnológicos con ADN latinoamericano.

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