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29 de marzo 2022 - 07:42

Dolarización, el nuevo viejo espejismo

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El ladrón no viene más que a hurtar, matar y destruir (Evangelio de San Juan 10:10 R.V.60).

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¿Cuál es la diferencia entre robar y hurtar?

La diferencia es que en el hurto no existe violencia ni intimidación para apoderarse del bien ajeno. Seria robo si el delincuente forzara al poseedor, pero fue hurto porque el ladrón encontró la puerta abierta. Entonces, -¿cómo se llama el que le abrió la puerta?- ¿Adivine?

“Hay diablos que hacen subir los precios” (Alberto Fernandez).

No presidente. El diablo no es omnipresente, aunque tiene huestes de maldad (Efesios 6:12) que instalan todo tipo de perversidades. Ahora mismo, el diablo estará en los países eslavos tratando de escalar la tercera guerra mundial. Lo que tenemos aquí son demonios, principados, potestades habilitadas por los poderes de las tinieblas. Menos poderosos (Op.cit.)

La dolarización argentina

Es el transcurso monetario a través del cual el país renunciaría a la autoridad en términos de política monetaria y cambiaria, resignando la autonomía del BCRA y consecuentemente la emisión monetaria. No hay opción. Desde ese momento, el sometimiento a la Reserva Federal sería absoluto, esto es: no se podría devaluar para mejorar la competitividad de las exportaciones y tampoco se podrían implementar políticas monetarias “contra cíclicas”, durante periodos contractivos. Nada sobre financiar un déficit fiscal transitorio con emisión monetaria, sino que habría que apelar al endeudamiento en todo tiempo. La dolarización es una opción extrema, ya que con esta se pone una camisa de fuerza al manejo de la política económica. (Rodríguez, C., 2000. Dolarización. Realidad y Reflexión, 15-21) “…al insertarse en la dolarización, el Banco Central deja de ser el prestamista de última instancia, con lo que se deduce que la dolarización no garantiza la terminación de futuras quiebras bancarias (Moncada, J., 2000, La dolarización. Ilusiones y realidades. En A. Acosta, y J. Juncosa Editores).

Alguien dijo: “es como cerrar la puerta con candado y arrojar las llaves al abismo”.

El acuerdo con el FMI “evita la catástrofe económica en Argentina” (ministro de Pedro)

Un raciocinio “al alcance de todos” como el de Tucídides (padre de la escuela del realismo político), valora las relaciones entre las naciones en función de su poder, y no en razón de la justicia. Porque el riesgo de una sociedad vulnerable al relato-ya que no a todos les interesa el hecho, sino lo que les cuentan-, de subestimar el poder persuasivo de los medios, deviene en tragedia como 2015.

Al final, no hubo impago de la deuda con el FMI, finalizará 2022-2023 y seguro que en los medios seguiremos leyendo que la Argentina no va a cumplir. Son los macroecolobistas y comunicadores que sugieren una y otra vez una proximidad que nunca llega, y no lo hacen por ignorancia, sino porque lo tienen computarizado y sincronizado. Álvaro Alsogaray anunció 16 de 4 crisis en 3 décadas (1981, 1989, 1991, 2005), cuando su figura era la más prestigiosa en el establishment.

¿Qué dicen hoy los economistas del establishment del acuerdo con el FMI?

Que ni remotamente está cerca de revertir la desconfianza sobre el futuro. Que el FMI es cómplice de la caprichosa política económica del Gobierno, renunciando a solicitar el fin del cepo cambiario y el ajuste del gasto publico primario. Que el acuerdo no brinda evidencias de sostenibilidad de la deuda pública, porque no es exigente con la reducción del déficit fiscal primario. Que no existen indicios de estabilización macroeconómica. Que no hay compromiso con la consolidación fiscal y, tampoco hay programa monetario. Que el acuerdo no tiene metas monetarias. Que la expansión monetaria 2022 será 50% más alta que en 2021 (fue alrededor de 39%). Que no hay compromiso con bajar la tasa de inflación. Que se disparó la inflación (aunque por ahora no supere a Macri), ya proyectan y difunden 75% anualizada. Que no hay reformas estructurales que mejoren las perspectivas de mediano y largo plazo. Que solo sirve para refinanciar los vencimientos con el FMI.

Nada nuevo bajo el sol (a+b=c)

Desde agosto de 2019 los medios y sus macroecolobistas de exclusiva consulta-porque a otros no le dan tribuna-alertaban, citando fuentes confidenciales, que Argentina preparaba un default de la deuda externa. Hasta último momento se decía que se trataba de maniobras de Cristina con La Cámpora. Eran los preparativos finales para una venezuelizacion con el comandante Fernandez, que al mismo tiempo iba a romper con la comandanta Fernandez Sánchez Manduley.

El riesgo que supuso vender titulares crudos sobre algo tan espantoso como es la deuda externa en la Argentina fue temerario. Pobre país. A quienes jugaron con el default e impago del FMI se les debería exponer, si tuvieran decoro los comunicadores y los medios que los emplean, “en un país serio” abandonarían o les harían dejar su puesto de trabajo.

El acuerdo con el FMI marcó el final de una “guerra de nervios” que supera en 4 meses la pandemia, que ha provocado millones de muertos y destruido empresas y puestos de trabajo en todo el mundo. Una beligerancia mediática sin escrúpulos que mantiene a la Argentina en alerta roja y al filo del incumplimiento, para el resto del mundo es vergonzosa.

Si un líder político en 2022 no cree que sea importante que su país aparezca como el hazmerreir de los países desarrollados-impulsado por el entorno comunicacional local-, puede prescindir de los set de televisión, pero no va a trascender más allá de la dirigencia de una agrupación juvenil. Y eso, hasta que deje de ser joven. Mal que le pese, los artilugios de comunicación de los estudios de televisión pueden hacer mucho daño. Los medios no paran de difundir mentiras para justificar el desastre que bancaron entre 2015-2019. Mientras no se implante una estrategia con un plan de acción táctico para prohibir la desinformación venenosa y malsana, va a ser muy difícil que una parte importante del pueblo recobre la sensatez.

Los medios y los comunicadores están bajo el control permanente, directo o indirecto, de las autoridades que gobernaron en el periodo macrista y son esenciales, decisivos para impulsar y apoyar la agresión permanente y la desestabilización del gobierno de Alberto Fernandez.

¿Cómo se produce el proceso perverso?-Los medios hegemónicos difunden su información a través de sus portales-los mas leídos-. La gente lee y otros medios que trabajan de altoparlantes de los principales, la difunden. Cuando llega a las redes, los grandes equipos informáticos crean bots que la alimentan. Los bots son cuentas especiales a las que se puede enviar mensajes y conectan con servicios de chat, como buscar información, programar reuniones y realizar tareas. Cuando interactúa el bot en Chat, este puede ver dirección de correo electrónico, avatar y otra información.

Lo que llamamos “sesgo de confirmación” consiste en consumir aquella información que ratifica lo que pensamos. Así, si alguien está contra del peronismo desechará aun a los más reputados científicos como Joseph Stiglitz, un premio Nobel porque dice lo contrario a lo que piensan los refractarios al Gobierno, y en cambio dan credibilidad a cualquier información que confirme todo lo malo que viene del peronismo, sin tener noción de la fuente. Si le dicen que Macri fue al torneo de bridge porque es prioritario para las relaciones internacionales, la gente lo va a creer, por esa razón. La neurociencia explica que hay neurotransmisores que se activan, similares a los del placer sexual, cuando podemos confirmar lo que creemos, mientras otros, vinculados con el dolor, se activan cuando la información contradice lo que concebimos.

No sabemos qué tipo de acuerdo tiene algunos medios con los comunicadores, pero deben mantener sigilo no sólo mientras están en el medio, también cuando pasan a otro canal, a juzgar por profesionales que han cambiado de medio, sin que la libertad desafíe su independencia de pensar y comunicar la verdad. Existen medios que ofrecen buenas condiciones económicas “para realizar su trabajo”. En estos últimos meses es patético que no se hable del crecimiento de 10.3% del PBI en 2021, sino del posible default con el FMI. Más tarde la desinformación crece en grupos afianzados, la trasladan a las redes sociales, a través de las cuales se recicla a los medios convencionales. Recuerde que tenemos un Youtuber que llego a diputado nacional.

Nadie subestima al pueblo, mucho menos Lenin, pero durante un tiempo dijo: “el saber esta en el Partido”. Vayan y pregunten allí. Es triste el caso de los medios hegemónicos que difunden sus fake news, y es confuso porque no todo el contenido es desinformación. Coexisten programas de mucha aptitud, mezclados con otros muy vulgares. Se ha perdido la prudencia. Existen casos precisos donde ningún periodista se atreve a entrevistar a un distinto; ni mucho menos decir que se trata de medios de desinformación de una manera concreta. Solo te dicen “eso no lo puedo poner”, o “vos me conoces, sabes cómo te quiero y aprecio tu producción, pero te llamo para pedirte una sugerencia”. Un favor. Es que no pueden ni mencionar que hablan contigo.

En Latinoamérica, especialmente en Brasil, hemos visto la convergencia mediática, política y judicial que terminó con la destitución de Dilma y el encarcelamiento de Lula. No fue porque Lula no logró movilización en las calles, sino porque “la única verdad es la realidad” (Aristóteles). Entendemos la advertencia del Dr. Ubeira que corrió por el tejado el 24 de marzo de 1976, es mas; creemos como él, que se puede jugar a “somos la tendencia revolucionaria, yo soy Kunkel y vos Dante Gullo”, pero en dos años vuelve Macri.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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