Para Joydeep Mukherji, de Standard & Poor's, la posibilidad de elevar la nota a la Argentina es limitada ya que «la debilidad institucional es un factor limitante».
El director de calificaciones de países de Standard & Poor's, Joydeep Mukherji, señaló que «la Argentina es el país más rico con la calificación más baja». Esto se debe principalmente a que cuenta con un «largo historial de volatilidad que aún no superó».
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Mukherji, nacido en Calcuta, sostiene que uno de los mayores problemas de la manipulación por parte del INDEC del índice de inflación es que «deja secuelas en otros lados de la economía como en la inversión». Esto, a su vez, afecta la calificación del país, que está cada vez más lejos de la de Brasil, a un paso de ser considerado «investment grade».
Periodista: ¿Cómo influye la manipulación del dato de inflación en la nota de la Argentina?
Joydeep Mukherji: Hay dos costos. El de la inflación y el otro es la incertidumbre que genera. Si se cambian las reglas de juego y no hay transparencia en los datos oficiales, se deja en evidencia la debilidad institucional del país. No vamos a bajar la calificación soberana argentina debido a los problemas en el INDEC, pero es un factor que deja secuelas en otros lados de la economía como en el nivel de inversión.
P.: ¿Por ejemplo?
J.M.: La gente que quiere invertir, como no sabe con seguridad la tasa de inflación, no va a pensar en una inversión de largo plazo debido a la incertidumbre. Se van a enfocar a una de un año o dos tal vez. Al fin y al cabo, lo que sucede con el INDEC tiene un impacto en la economía y, últimamente, en la calificación. Se demuestra lo que veníamos diciendo desde hace muchos años, que la debilidad institucional es un factor limitante para la nota soberana de la Argentina.
P.: ¿No es negativo que el FMI o el Banco Mundial no reconozcan el problema inflacionario en la Argentina?
J.M.: La reacción es más importante de lo que piensa el Banco Mundial o Standard & Poor's. Si los sindicatos piensan que la tasa es de 25%, eso va a tener consecuencias con la negociación con el gobierno. Si las empresas privadas piensan que es de 22%, van a subir los precios. Si gente que tiene dinero para invertir piensa que la inflación es 30%, sólo van a elegir las inversiones que son más rentables aun con tasas de descuento de 30%. No estamos al borde del colapso, pero esto es el costo más caro más allá de cualquier crítica del exterior.
Campo
P.: ¿Qué lectura hace sobre el paro del campo?
J.M.: Uno puede estar de acuerdo o no con cualquier tipo de política, pero la implementación es la clave. Entonces para el análisis que hacemos, lo importante es que la implementación, la aplicación de las leyes, tiene problemas. Cómo fue la implementación, las consecuenciasy las secuelas de esta ley o de esta retención muestran una vez más la falta de sofisticación en la aplicación de las políticas.
P.: ¿Las estimaciones del FMI acerca de la economía norteamericana son acertadas?
J.M.: Estamos más o menos en el mismo rango que el FMI. Sin usar la palabra recesión, no va a ser un buen 2008 para los Estados Unidos. La cuestión es en qué medida la economía se va a poder recuperar, sea a fin de este año o en 2009. Pero nadie está esperando un colapso como tampoco un repunte como el que se vio en la Argentina en 2003. Entonces es un panorama bastante negativo, pero no es absolutamente desastroso.
Revaluación
P.: ¿Cuánta responsabilidad les cabe a las calificadoras de riesgo la crisis actual al no haber podido anticiparla?
J.M.: En primer lugar, cada uno le echa la culpa al otro. Sin embargo, las cosas cambiaron mucho en el mundo e hicimos una revaluación de nuestros modelos y la metodología para ver dónde podíamos mejorar nuestro análisis. Hace unas semanas anunciamos un programa de 27 cambios internos para mejorar procesos, análisis y transparencia con el mercado. Diría que en términos generales lo que pasó con el mercado de hipotecas fue totalmente inesperado y que los modelos y los datos históricos no pudieron explicar. Estamos viviendo en otro contexto y es un cambio estructural, no es típico y hemos sufrido por esto. Si tenemos la culpa o no, aunque no me guste la palabra culpa, tenemos que cambiar. Estamos aprendiendo, rehaciendo los procesos y revaluando los factores claves, como medir la liquidez de una compañía y la capacidad de reacción a un shock inesperado.
P.: ¿Cómo cree que se está desempeñando la Reserva Federal ante la crisis financiera?
J.M.: Es claro que la Fed quierehacer algo para prevenir más problemas. No está esperando hasta que pase ese algo para reaccionar. Entonces hubo un cierto grado de agresividad que fue muy bien recibida por el mercado. Pero todos estamos en un nuevo escenario porque los canales de transmisión de las últimas recesiones no son los mismos que los de hoy. Ahora existe más interacción no sólo entre los países, sino también entre los diferentes sectores del mercado. Quién hubiera pensado hace dos años que un problema de hipotecas subprime en los EE.UU. podríaresultar en un quiebre de un banco en Inglaterra.
P.: ¿Qué le falta a la Argentina para ser como Perú o Brasil, países que están a punto de ser calificados como de «investment grade»?
J.M.: La Argentina es el país más rico con la calificación más baja. Y, a pesar de todas las crisis locales, el nivel de infraestructura y de capital humano es el mejor de toda América latina. Entonces, si uno ve sólo las cifras, tendría que tener una calificación mucho más alta. Sin embargo, el país cuenta con una larga historia de volatilidad que aún no superó. Es un país donde después de 5 años de crecimiento a 8% hubo un paro en el campo. En cualquier otro lugar, sería diferente. Además, todavía existe una amenaza de litigio si el gobierno quiere emitir deuda en el exterior. Cuanto más sube la calificación, más limitante es esta restricción al acceso voluntario de los mercados internacionales. Entonces, hay varias debilidades o factores limitantes para mantener la calificación en un nivel por debajo de lo que parece ser el lugar para la Argentina, según las cifras.
P.: ¿Es una buena señal que el gobierno quiera renegociar su deuda con el Club de París?
J.M.: La negociación con el Club de París sería un buen paso, pero no estamos esperando una renegociación exitosa inminente. Tal vez llegue en 2009. En la medida que haya otra fuentes de financiamiento, esto va a ampliar las fuentes para el país y pueden ser un factor positivo.
P.: ¿La Argentina puede continuar autofinanciándose a través del superávit de diferentes organismos y las AFJP?
J.M.: Por 2008 no es un problema, porque los requerimientos de financiamiento son manejables. Lo que sí hay que mirar con atención es 2009 y 2010. Hay colchones, como el superávit fiscal, las AFJP, Venezuela, préstamos del BM. Sin embargo, el gobierno quiere hacer un nuevo canje. Todo esto puede ayudar, pero mucho depende del desempeño fiscal. Si aumenta el superávit, habrá más recursos para hacer frente a estos vencimientos y además el mercado local como internacional tendrían más confianza para comprar bonos del mismo gobierno. Entonces, si el gobierno no hace algo antes de 2009 para cambiar la percepción, la situación para 2010 se podría complicar.
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