Versión Arribas se contradice con pruebas de la causa "Mario Bros"

Política

Extitular de AFI negó cargos y aseguró que tenía cobertura judicial para vigilancia a Cristina. Informe fue anexado recién 75 días después de ser descubierto en el Patria. Diálogos sugestivos entre espías.

Gustavo Arribas se presentó ayer ante el juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Augé y reiteró el descargo que había iniciado su segunda al frente de la AFI, Silvia Majdalani. Sin responder preguntas, declaró y desconoció la competencia de ese fuero e insistió en que toda la causa debe mudarse a Comodoro Py. Sostuvo que no existieron ilegalidades en la vigilancia frente al Instituto Patria y que los espías tenían autorización judicial para realizar esas tareas, retomando el argumento de la exseñora “Ocho”. Y remarcó el punto estratégico sobre el que la excúpula de la central de espías busca percutir: que el asunto es “cosa juzgada” a partir del sobreseimiento del juez Marcelo Martínez de Giorgi.

Pero todo el argumento entra en contradicción con la cronología de varios de los hechos que se investigan y con pruebas que fueron recopiladas en el expediente principal por espionaje ilegal, donde operaba el grupo autodenominado “Super Mario Bros”. Arribas, así como lo había hecho Majdalani, se remitieron a que habían sido autorizados por el juez de Lomas Federico Villena para realizar las tareas de seguimiento bajo el ropaje de una alerta por un eventual atentado a Cristina de Kirchner. Esas alertas provenían supuestamente de agencias extranjeras y de información de inteligencia recabada de forma local que mencionaba posibles ataques de organizaciones ecoterroristas tales como Individualistas con Tendencia a lo Salvaje (ITS). Abierta bajo la denominación “G-20”, en Lomas, la AFI había acudido a requerir un paraguas judicial para realizar “tareas de la especialidad”, que incluían controles migratorios en el aeropuerto de Ezeiza.

Pero lo que pudo corroborar Ámbito es que esa mención a la presunta amenaza a la expresidenta fue desarrollada posteriormente, a través de la redacción de once renglones dentro de un informe de 200 carillas que presentó la AFI en la causa “G-20”. Ese informe, se incluyó en la causa de Villena 75 días después de que el vehículo de la AFI fuese descubierto realizando vigilancia frente al Instituto Patria, lo que abona la hipótesis de que se insertó a modo de cobertura para contener daños cuando el episodio había tomado trascendencia pública. Por eso, los fiscales consideran falsa la supuesta autorización, pero se topan que por el hecho del seguimiento Martínez de Giorgi ya dictó un veloz sobreseimiento con solo certificar el argumento de Arribas-Majdalani de que existía una causa en Lomas denominada “G-20”. Nunca vio su contenido. Allí, la AFI desmentía el motivo que los había llevado a pedir la apertura de la causa.

Arribas declaró ayer que se enteró por TV del hallazgo del auto frente al Patria y explicó cuál era su rol “administrativo” en la agencia, deslindando responsabilidades en las instrucciones operativas, las cuales dirigió hacia el exdirector de Contrainteligencia Martín Coste. Hubo un dato llamativo: el ya procesado exdirector de Operaciones Alan Ruiz despegó a Majdalani y también apuntó a Coste –a través de un escrito-, en un movimiento similar al de los señores “Cinco” y “Ocho”. Ruiz apostó a la táctica de la “patrulla perdida” de espías que se dedicaban al cuentapropismo sin control orgánico y sostuvo que las órdenes salieron de Coste. Se interpreta un contragolpe a lo que puede ser la indagatoria ampliada de Coste el viernes y el anexo de lo declarado ante la Bicameral de Inteligencia, donde detalló de qué manera se fraguó la cobertura judicial mediante un informe amañado presentado luego ante Villena, en el apuro por cubrir los rastros del espionaje ilegal. Ese punto tiene otro anclaje más relevante de corroboración.

Es en la causa principal donde operaban los espías “Super Mario Bros” donde había mensajes intercambiados que hacían referencia al episodio del Patria. Dentro del legajo de seguimiento al diputado Waldo Wolff, Jorge “Turco” Sáez escribió a sus compañeros: “levantemos el seguimiento que éste tiene la custodia de la Embajada de Israel, a ver si nos pasa lo mismo que con el Instituto Patria”. Las menciones de cuidado respecto a ser descubiertos se replicaron en otros diálogos dentro del grupo, siempre con el mismo ejemplo del auto aparcado en el think tank cristinista.

La estrategia de Arribas –representado por el mismo abogado de Mauricio Macri, Alejandro Pérez Chada- y de Majdalani no solo es desconocer Lomas y traccionar todo a Comodoro Py, sino hacer valer el sobreseimiento de Martínez de Giorgi. Hay otro dato que colisiona con la versión respecto al Patria: en ningún caso, la AFI podría haber monitoreado el domicilio de Cristina de Kirchner sin advertencia a su custodia. Nunca se hacen tareas de inteligencia sobre la víctima supuesta, sino sobre las fuentes que pueden proveer datos respecto a la seguridad nacional. Sobre ese aspecto nadie responde las preguntas.

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