Buenos Aires - El método de «saturación callejera» y la designación de un jefe policial conformarán los pilares de la política antidelito que Juan José Alvarez aplicará cuando asuma el lunes como ministro de Seguridad bonaerense, en reemplazo de Juan Pablo Cafiero.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer durante todo el día, Alvarez estuvo delineando en sus oficinas porteñas los ejes del plan que desarrollará en la provincia. Será, según confiaron voceros del designado a este diario, una «continuidad» de lo que aplicó como ministro de Eduardo Duhalde en Nación.
Por la mañana, Alvarez se reunió con Cafiero para acordar la transición. Fue una cita amena donde el saliente presentó un informe sobre el ministerio y endulzó el oído de su reemplazante: le dijo que la tropa estaba «contenta» con su llegada.
Como llega a Seguridad con «absoluta libertad de acción», rango otorgado por el propio Solá, Alvarez diseñó en función de esa apertura sus medidas iniciales, aun cuando difieren con ciertas posturas del gobernador. A saber:
• Alvarez está a favor de que exista un jefe de la Policía. Ese cargo, luego del escándalo de Alberto Sobrado -eyectado de la fuerza cuando se le encontró una cuenta de 333 mil dólares en Bahamas-está vacante. La cuestión operativa quedó en manos de Eduardo Colaci, subjefe de la Bonaerense y de una cúpula -que Alvarez considera «chata»- de nuevos comisarios. Tanto Solá como Cafiero eran partidarios de no designar un mandamás uniformado. Incluso, el ministro saliente armó un plan para crear una cúpula colegiada y sin jefe. A pesar de eso, Alvarez es partidario de reinstaurar esa figura. «No tiene urgencia por nombrar uno, pero cree que la Policía debe tener jefe», dijeron fuentes cercanas al designado. Un jefe actuaría como «fusible» para preservar a la línea política. También implica un mensaje hacia la tropa que prefiere rendir pleitesía a un uniformado antes que a un civil.
• En la cuestión operativa, Alvarez continuará -haciendo las adaptaciones lógicas porque la provincia no es lo mismo que Capital Federal-el método de saturación policial de las calles que instrumentó como ministro nacional. Para eso cuenta con el respaldo de las fuerzas federales que Néstor Kirchner tiempo atrás comprometió ceder a la provincia para que asistan a la Bonaerense en la tarea de custodia en el Gran Buenos Aires. Bautizado «cerrojos», funciona hoy en varios puntos de la provincia.
• También, para potenciar esa línea, Alvarez estudia conformar un nuevo comando táctico para intervenir en forma «sorpresiva» y «con agilidad» ante determinados hechos y en distintas zonas: sería un paso intermedio entre los efectivos apostados en lugares predeterminados y el grupo Marea Azul, que cuenta con unos 100 integrantes y actúa «copando» distintas zonas. De todos modos, serviría como complemento de las acciones que desarrolla la Bonaerense.
• En cuanto al estilo en la conducción de la Policía, Alvarez sostuvo en declaraciones radiales que se «debe actuar con firmeza, pero con la ley». De esa forma buscó esfumar la lectura respecto a que él encarna una tendencia de «mano dura» mientras Cafiero representaba la línea garantista. Respecto a sus colaboradores, Alvarez elogió al actual equipo ministerial y dijo que seguirán en sus cargos aunque esa bendición no alcanzaría a todos los funcionarios de la carte-ra de Seguridad.
Dejá tu comentario