25 de septiembre 2003 - 00:00

Ambiguo criterio del PJ en condena a disidentes

Buenos Aires - Nunca más oportuno el apodo de «Matraca» Gutiérrez -Luis en el DNI- para comandar un tribunal peronista que ajusticiará a los dirigentes del PJ bonaerense que en la última elección compitieron por fuera del partido provocando, en algunos casos, la derrota del justicialismo.

La noche del martes, el hacha duhaldista cayó sobre Carlos Brown. Pero el 31 de octubre, reunido en Congreso, el peronismo de Buenos Aires extenderá su inquisición a una colección de dirigentes. Antes, el Tribunal de Disciplina del PJ, analizará cada caso bajo la atenta mirada de «Matraca».

La noche del martes, el Consejo del PJ, sobre Avenida de Mayo, fue un desfile de quejosos. De todos los puntos de la provincia llegaron caciques y caciquejos con anotaciones bajo el brazo para pedir el cadalso para algún dirigente rival.

Algunos, como Carlos Vi-ñuela, de Hipólito Yrigoyen, aprovecharon para exhumar antiguas furias. «Hay que expulsar a los Arpigiani que estuvieron en la línea Luján-Las Flores», dijo el dirigente para sorpresa de algunos y contenida sonrisa de otros. Es una referencia casi a la prehistoria justicialista -por entonces proscripto- cuando a fines de los '60 un grupo de dirigentes del PJ se reveló contra un mandato que desde Madrid elevó Juan Perón. Viñuela pidió juzgar por eso, entre otras cosas, a «los Arpigiani», otro apellido peronista.

Tironeos de entrecasa como ése atoraron los cajones del Consejo del PJ que ahora debe girarlos al tribunal de disciplina donde, además de «Matraca» Gutiérrez, ocupan sillones Telmo «Pampa» Pérez, José Luis Bianchi, Jorge Villaverde y el platense Hugo Márcico, entre otros.

También deberán analizar una presentación que hizo contra un vecino Jorge Izarra, que perdió en Coronel Rosales; la que elevó Raúl Rivara, contra un dirigente de Alberti, y casos similares en varios distritos de la provincia. De hecho, para el martes que viene se espera otra lluvia de pedidos.

De todos modos, el castigo contra Brown -que compitió como intendente con un sello local en San Martín donde el PJ se dividió y terminó derrotado- fue ejemplar: se lo expulsó del Consejo y luego, en el Congreso del 31 de octubre, lo desafiliarán del peronismo.

Hugo Curto
, histórico rival seccional de Brown, fue uno de los más efusivos a la hora de argumentar pro condena. «Yo lo conozco: era un cobarde (en realidad usó un términos más callejero) que cuando vino el golpe del '76 se escondía abajo de la mesa», se enojó el metalúrgico de Tres de Febrero.

Claro que, a la hora de facturar las disidencias, el criterio quizá será más laxo que con el diputado de San Martín. De hecho, se duda que, por caso, se someta a
Aldo Rico y Oscar Zilocchi, ambos de San Miguel, cuyas cabezas mandó a pedir el felipista Joaquín De la Torre.

«No con todos se usará el mismo criterio. En algunos casos tienen diputados, concejales o son intendentes y ante esa situación es probable que el partido sea menos duro»
.

Rico tendrá dos diputados en la Legislatura provincial y Zilocchi será intendente de San Miguel.

Algo similar podría ocurrir con el platense
Carlos «Tommy» Díaz. El jefe del PJ de La Plata, Julio Alak, pidió someterlo junto a Pablo Bruera. Pero Díaz repetirá como senador e irá al bloque del PJ. Para Bruera, en cambio, se anticipa una reprimenda.

Lo mismo va a ocurrir con el matrimonio
Pellita - Juan Carlos y Silvia, diputada provincial ella- de General La Madrid, jugaron con Rico y perdieron; con José Luis «Patón» Pérez de Balcarce; Oscar Ostoich de Capitán Sarmiento y Luis Colabianchi de Punta Indio.

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