22 de julio 2003 - 00:00

Choque piquetero en La Matanza

La Matanza es para los piqueteros lo mismo que Plaza de Mayo para los peronistas. En ese rincón del conurbano -donde se dice hay 50 mil piqueteros-estallaron como «movimiento» con el corte de la Ruta 3 que durante dos semanas atormentó a Fernando de la Rúa y, hasta para algunos, perfiló el final del radical.

Por eso, La Matanza tiene rango de altar piquetero; casi de sitio mítico. Y, por eso mismo, fue elegido por los clanes duros que capitanean Raúl Castells, Néstor Pitrola y el «quebracho» Nicolás Lista para declarar la guerra a los dialoguistas Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete.

Hoy a las 8, un ejército del Polo Obrero, la CTD Aníbal Verón y el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) cortarán la Ruta 3, en las narices de D'Elía (FTV) y Alderete (CCC): una provocación cuyo origen debe rastrearse en una sugerencia del propio Néstor Kirchner.

• Varios frentes

El choque duros vs. dialoguistas es una disputa en varios frentes -manejo de planes y subsidios de la Nación y la provincia de Buenos Aires-pero tiene su base en la disputa por el «liderazgo de calle» que desató el Presidente apenas asumió en Olivos.

A poco de jurar, Kirchner los recibió a los dos grupos en Casa de Gobierno y les trasmitió un mensaje ambiguo: advirtió que no permitiría trampas con los planes pero, a su vez, dejó traslucir que los clanes piqueteros podrían ser la expresión «popular» del kirchnerismo.

Algo así como el ejército callejero propio que Eduardo Duhalde tiene garantizado al controlar la estructura del PJ bonaerense y que a Kirchner no le aporta ninguno de sus otros socios. Un «bloque ideológico» aliado o, al menos cercano, al gobierno.

Esa oferta del Presidente
reavivó el enfrentamiento entre duros y dialoguistas, hasta entonces contenido.

Todo se complicó cuando se esfumaron los interlocutores con los clanes: el ministro de Trabajo,
Carlos Tomada, les cerró la puerta; Alicia Kirchner los atiende sólo por «detalles» y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, su nexo histórico, se corrió estratégicamente de escena.

En esto, como en todo, Kirchner decidió personalizar el vínculo y quedó como único vocero oficial con los piqueteros. Pero ese diálogo sino se deterioró, al menos perdió consistencia.

Antes de irse, Duhalde premió con 18 mil planes a los tres grupos más poderosos -D'Elía, Alderete y Castells-; Kirchner respetó el acuerdo pero luego de eso no hubo más atenciones:
no hubo planes ni subsidios ni créditos, el nuevo formato de asistencia que descubrieron los piqueteros.

Hay otras peleas paralelas. El ministro de Desarrollo Humano bonaerense,
Mariano West, se trenzó con D'Elía porque el funcionario de Solá habría otorgado «subsidios» a los duros sin respetar la proporcionalidad sobre la cantidad de activistas que controla cada sector.

•Otra disputa

Como West se va, como tarde en diciembre (es candidato a legislador provincial), ante eso los piqueteros también empiezan a marcar la cancha para el que venga en su reemplazo.

La otra disputa es de roles.
Pitrola y Castells acusan a D'Elía y Alderete de haber sido antes «duhaldistas» y ahora ser «kirchneristas». Para Alderete eso puede ser un insulto pero para D'Elía no lo es: de hecho, como candidato a gobernador reeditó un eslogan de campaña de Kirchner y lo adaptó a Buenos Aires.

D'Elía, en tanto, les imputa a los duros ser una herramienta que alimenta el duhaldismo, con la venia de Solá, para «apretar» al Presidente. Castells fue uno de los beneficiados por el modelo Duhalde -es el tercer grupo con más planespero Pitrola y sobre todo la CTD Aníbal Verón, con base política en Quebracho, no parecen funcionales al duhaldismo.

Hoy se verá, en todo caso, hasta dónde llega la batalla:
si la previa fue puro histrionismo piquetero o si se abre, en público, la riña por la nueva jefatura del movimiento de los desocupados.

Y el escenario de ese toreo es, como indica la biblia piquetera, La Matanza: su Plaza de Mayo.

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