11 de julio 2003 - 00:00

Comisarías funcionarán ahora como PyMEs

Uno de los principales puntos del paquete de medidas dadas a conocer ayer por Gustavo Béliz, dedica especial atención a la seguridad en la ciudad de Buenos Aires. La estrategia será -en este caso- reestructurar la metodología de trabajo en las 53 comisarías ubicadas en el circuito porteño. ¿La finalidad?: que las seccionales funcionen con la calidad prevista por las normas internacionales de confiabilidad en gestiones ISO 9000.

Al leer los nuevos lineamientos para la Policía Federal en el barrio porteño de La Paternal, Béliz se refirió a la necesidad de crear tres mapas: uno del delito, otro del rendimiento judicial y un tercero con encuestas de hogar permanentes sobre la seguridad.

«Las comisarías deben ser las pymes de la seguridad, el primer eslabón para ganar la batalla contra el delito y para ello deberá tener mayor responsabilidad el comisario», manifestó el ministro.

Como primer paso, a partir de este lunes se cuadruplicará el presupuesto de cada comisaría, en base al cual mensualmente se deberá presentar un balance de ingresos y egresos, que también estará a disposición de la ciudadanía.

Cada comisario será el responsable de administrar y rendir puntualmente su propio presupuesto, tarea para la cual contará con la ayuda de personal administrativo de la Policía Federal.

El dinero que se entregará a las seccionales será mayor si el personal trabaja con eficiencia, ya que el plan anunciado ayer prevé un sistema de premios, para el cual se creará un «fondo de productividad».

• Relevamientos

«Se premiará económicamente a las comisarías que alcancen la calidad total», dijo Béliz, quien explicó que para evaluar el funcionamiento de cada una de ellas se hará un relevamiento en una seccional de cada una de las siete circunscripciones cada seis meses.

Cada comisaría deberá confeccionar su propio mapa del delito,
el que deberá ser efectuado manzana por manzana y actualizado todos los días. Para Béliz es fundamental que los vecinos lleguen a conocer al comisario de su barrio, motivo por el cual dispuso que cada jefe de seccional y su personal permanezcan en el mismo cargo por un lapso mínimo de cuatro años.

Por otra parte, en cada una de las siete circunscripciones se duplicará el personal de investigaciones, mientras que se reducirá en 30 por ciento los servicios asignados a custodias, para que esos policías puedan ser destinados a comisarías y a las calles. Al respecto, en los próximos días serán incorporados para realizar tareas de prevención y seguridad en las calles porteñas unos 500 cadetes que egresarán de la Escuela de Policía.

Para evitar que el personal policial se vea afectado a tareas burocráticas, algunos trámites que hasta ahora se realizaban en comisarías, entre ellos las actas de choque, las constataciones de domicilios y las denuncias de extravío, se deberán hacer en los Centros de Gestión y Participación (CGP).

En la reunión, en la que estuvo acompañado por el secretario de Seguridad de la Nación,
Norberto Quantín, Béliz sentenció que «en la Argentina hay que terminar con el delito político», y convocó a los integrantes de la Policía Federal a «un heroísmo cotidiano». También pidió que los fiscales «también salgan a recorrer las calles y no estén tras los escritorios».

El plan buscará que todo el personal resida en el ámbito de la ciudad autónoma de Buenos Aires y no afuera de ella. Se pondrá en marcha un proyecto para ayudar a unos 5 mil policías que «tienen problemas sociales, económicos y de vivienda», y que para ello se implementará en un banco nacional una línea crediticia con bajo costo.

Quantín, que antecedió a Béliz en el uso de la palabra, expresó: «dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Si es así, el apoyo (a la Policía Federal) será total».

Antes de cerrar el discurso, Béliz imploró:
«No le tengan miedo a los cambios, sean imaginativos», ante la mirada atónita de los 400 jefes policiales.

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