14 de julio 2003 - 00:00

Como Lula en un bazar

Londres (enviado especial) - Lula Da Silva, Tony Blair y el presidente de Polonia, Alekander Kwasniewski, protagonizaron ayer aquí la discusión más agria de la conferencia de la tercera vía, que sólo logró amortiguar el deseo de todos de mostrarse ante sus adversarios políticos de cada país unidos, con denominador común aunque mínimo. Fue sobre el papel de los Estados Unidos en su relación con el resto del mundo, pero especialmente con los que insisten en comprometerse con la socialdemocracia o -como prefiere llamarlo el ideólogo de Blair, Peter Mandelson- la nueva izquierda. Lula desplegó toda la batucada de imagen: sonrisas, abrazos, chistes, salidas de protocolo. Creyéndose en casa, dijo todo lo que se le pasó por la cabeza sin pensar en quiénes tenía al lado o en las propias contradicciones. Recogió la idea que viene cultivando desde que asumió, que los países ricos hagan un fondo para hacer obras de infraestructura en el Mercosur. Como se la había expuesto en el almuerzo a Blair, pasó a criticar el ALCA, que dijo que si se hubiera hecho como se lo pensó originariamente hubiera perjudicado a los países pobres porque no preveía ayuda a esos estados. Escuchaban además de Blair, los jefes de gobierno de Hungría, Peter Miewskyessy; Nueva Zelanda, Helen Clark; Polonia, Alekander Kwasniewski; República Checa, Vladimir Spidla; Rumania, Adrian Nastase; Sudáfrica, Thabo Mbeki y Suecia, Goran Person.

«Hay que comprometer -siguió Lula- a los Estados Unidos, un país víctima de su tamaño. Antes de la guerra de Irak me parece que Bush estaba arrastrado por las encuestas y buscaba a alguien que lo parase.» Nadie podía creer lo que escuchaba. Esto aún dicho en síntesis, no espero mucho para que el polaco Kwasniewski estallara enrojecido y a voz en cuello: «Usted nunca podrá decir que Estados Unidos no ayudan a nadie porque ellos ayudaron a nuestros países a vencer al comunismo. Ellos trajeron el plan Marshall, o sea que mientras haya delante un polaco, checo, húngaro o rumano no podrá repetir lo que dijo», terminó el polaco. Lula esperó que le volviese la palabra y no menos enojado retrucó: «He descrito a un país con proyecto y muy grande. Pero así como dividió el mundo con el comunismo también alentó los golpes de Estado militares en América latina y se lo digo yo a quien la derecha me ha acusado de comunista y la izquierda de que era de la CIA.» Blair vio llegada la hora de levantar la mesa con una broma: «Si te han criticado de la izquierda y de la derecha eso quiere decir que estás en la tercera vía». Remató con algo que dijo durante toda la semana sobre que « la izquierda tiene que superar su antiamericanismo, que es algo infantil».

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