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Una singularidad, aunque no primogénita en nuestra tan especial Argentina, es ser una candidata que se consagra para iniciar «un nuevo futuro» -como dice su esposo Presidente- sin haber concedido en el proselitismo un solo reportaje al periodismo, ni haber afrontado las preguntas difíciles de una sola conferencia Informate más
El «nuevo futuro» de la Argentina en cuanto a proselitismo, al menos de la primera dama, se asemeja al «viejo pasado», al de la «década infame» de 1930/1940 cuando el voto no se ganaba con oratoria, tribuna y enunciado de planes sino repartiendo enseres y dinero a pobres sin que fuera necesaria la presencia de los candidatos.
Podría irse más atrás aún y recordarse, si Cristina Kirchner fuera consagrada ganadora bonaerense el domingo en Santa Cruz y viajara a recoger el triunfo que le prepararon, a otros personajes argentinos también consagrados sin haber hecho el agotador trajín precomicial de ganarse los votos.
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