25 de septiembre 2003 - 00:00

Destituyó Solá a Juan Pablo Cafiero

Felipe Solá sorprendió ayer al designar como nuevo ministro de Seguridad bonaerense a Juan José Alvarez en reemplazo de Juan Pablo Cafiero. Este, sin embargo, continuará como funcionario provincial ya que el próximo lunes jurará al frente de la cartera de Desarrollo Humano. La decisión supone un giro ideológico, ya que Alvarez y Cafiero están en las antípodas en materia de políticas de seguridad. El primero, que fue ministro en Buenos Aires con Carlos Ruckauf, se caracteriza por una tendencia a la "mano dura" mientras Cafiero (h) simpatiza con el garantismo que inició León Arslanian. Con esta designación, Solá reconoce la necesidad de un cambio en la lucha contra la delincuencia. Además, pese a que hasta ahora mantenía independencia en la designación de sus ministros, en este caso recurre a un dirigente que hoy responde al exclusivo mandato de Eduardo Duhalde.

A diez días de lograr su reelección como gobernador, Felipe Solá aplicó ayer el primer retoque profundo en su equipo de gobierno: desplazó a Juan Pablo Cafiero del Ministerio de Seguridad de Buenos Aires para ubicar en su lugar a Juan José Alvarez.

Sin embargo, premiado por su gestión como jefe real de la Policía Bonaerense, Cafiero seguirá como funcionario del gabinete provincial: el lunes, con ceremonia y fanfarria compartida, asumirá en paralelo a Alvarez, como ministro de Desarrollo Humano.

Hermético, Solá meditaba los cambios desde antes de las elecciones del 14 de setiembre pasado pero recién ayer, luego de un encuentro en privado con Alvarez en Capital Federal, dejó trascender la decisión oficial.

•Pase acordado

La mudanza de Cafiero de la cartera de Seguridad -una verdadera trituradora de ministros-al área social estaba acordada hacía tiempo. De hecho, este diario lo adelantó hace semanas como una de las alternativas que evaluaba el gobernador para renovar su equipo de gobierno.

De todos modos, Solá no quiso soltarle la mano a su ministro -a quien días atrás elogió como «el mejor» de su gabinete-antes de la elección del 14 ni tampoco, para no mostrar debilidad, guillotinarlo por las presiones, poco sutiles, del ultraduhaldismo.

Ex ministro de Justicia y Seguridad durante el interinato presidencial de Eduardo Duhalde, Alvarez no es nuevo en el tema: de hecho, en 2001 estuvo varios meses al frente de la cartera bonaerense cuando Carlos Ruckauf aún era gobernador de Buenos Aires. Antes había estado en el ministerio de León Arslanian junto a Patricia Bullrich, pero se fue con un portazo.

Fue el máximo jefe de la Bonaerense en las trágicas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando la provincia estalló en saqueos. Horas después, cuando
Adolfo Rodríguez Saá fue designado presidente, Alvarez asumió por pedido expreso de Ruckauf en la Secretaría de Seguridad Interior.

Por los servicios prestados,
Duhalde lo coronó con una ascensión: convirtió la secretaría en ministerio, oficina que el ex intendente de Hurlingham ocupó hasta el 25 de mayo.

Luego, el jefe del PJ tuvo otro gesto:
lo incluyó en la lista de diputados nacionales que encabezó su esposa Chiche.

Tampoco
Cafiero, en materia social, es un iniciado. Con Fernando de la Rúa todavía en Olivos, «Juampi» desembarcó en el área social para cubrir la vacante que, tras la renuncia de Chacho Alvarez, dejó la frepasista Graciela Fernández Meijide.

Con el derrumbe de la Alianza,
Cafiero volvió al desierto hasta que a mediados de 2002, tras la masacre de Puente Pueyrredón, donde policías de la Bonaerense mataron a dos piqueteros, Solá removió de Seguridad a Luis Genoud y repatrió a «Juampi» a la provincia y al peronismo.

En su año y tres meses como ministro Cafiero tuvo, según la óptica Solá, una labor ex
itosa. La baja de 55% en el robo de autos y la reducción de 5% en otros delitos son las estadísticas que el gobernador expone para defender a «Juampi». Por eso su continuidad.

De todos modos, la rotación «Juanjo-Juampi», ubicados en las antípodas en cuánto a políticas de seguridad, supone una mutación de fondo en el estilo de conducción de la cartera más espinosa de Buenos Aires.

Respecto a los depurados, el actual ministro de Desarrollo Humano,
Mariano West, quedará temporalmente desocupado. Pero nada se pierde: el 10 de diciembre jurará como diputado provincial.

•Más cambios

Igualmente habrá más: no será inmediato pero se esperan otras novedades en el resto de la grilla oficial. En rigor, el ministro de Justicia, Alfredo Meckievi, dejará su cargo para asumir como intendente de Dolores.

Es probable también que el ministro de Gobierno,
Federico Scarabino, deje esa sillón para asumir como senador provincial. De todos modos, ayer en La Plata no descartaban la posibilidad de que el quilmeño, uno de los «obreros políticos» de Solá, continúe en el gabinete más allá de diciembre.

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