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14 de septiembre 2007 - 00:00

Doña Flor Carrió y sus dos económicos maridos

Nadie, por su vocación religiosa, la imaginaba tan amplia en materia económica. Pero Elisa Carrió, candidata presidencial, comparte fidelidades (o infidelidades) con Alfonso Prat-Gay (ya anunciado como su posible ministro de Economía) y Rubén Lo Vuolo: uno, asesor de grandes empresas y formado en bancos como el Morgan; el otro, investigador de centroizquierda. Ambos, algo extravagantes para vestir. Para no ofender, quizás ella sea más una madre que una amante.

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Elisa Carrió se apresta a disputarle la presidencia a Cristina Fernández con dos escuderos económicos que se ubican en las antípodas del pensamiento económico.

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Como Doña Flor y sus dos maridos, Lilita convive con quien fue su eterno asesor, el economista de centroizquierda Rubén Lo Vuolo, y con quien ahora será su futuro ministro de Economía, el ortodoxo Alfonso Prat-Gay. Tan disímiles ambos economistas como su vestimenta usual. Mientras Lo Vuolo se inclina por usar trajes violetas, Prat-Gay se viste con trajes celestes con moñito a lo Tom Wolfe. Así se distancian sus ideas económicas.

Claro que pese al gusto a la hora de vestirse, no está claro quién juega el rol del forajido esposo de Doña Flor, Vadinho, que la acostumbró a una ardiente vida sexual, y quién tras enviudar será el prolijo y responsable marido, el farmacéutico Teodoro Madureira.

  • Promesas

  • Lo cierto es que Lilita se muestra bajo las sábanas económicas de ambos economistas.

    La candidata por el ARI comenzó ya con las promesas de campaña lanzando como uno de sus objetivos económicos tener un dólar lo más alto posible. No extraña, quizás, dicha aspiración teniendo en cuenta que uno de sus asesores es el economista heterodoxo de centroizquierda Rubén Lo Vuolo, quien cree, contra toda la experiencia internacional, que tener un tipo de cambio elevado garantiza un alto crecimiento. Pero sí no deja de llamar la atención esta aspiración cambiaria de Lilita, teniendo en cuenta que su equipo de asesores económicos lo integran también los ortodoxos Alfonso Prat-Gay y Pedro Lacoste. Vale recordar que ambos, al comando del Banco Central desde la gestión Duhalde hasta bien pasado el ascenso de Kirchner a la presidencia, fueron fuertes defensores de un esquema de flotación sucia del dólar. Incluso, les valió varias reprimendas de parte de Kirchner, que había comprometido a las huestes de la UIA un tipo de cambio alto.

    Al parecer, la eterna candidata a la presidencia por la coalición de centroizquierda apuesta a deambular coqueteando como Doña Flor y sus dos maridos, entre las ideas ortodoxas de Prat-Gay y las heterodoxas de Lo Vuolo, como instrumento para seducir a electores de izquierda y derecha.

    Pero lo curioso de la promesa de Lilita es que ninguno de los tres economistas puede desconocer la relación inversa entre salario real y tipo de cambio. Por lo que prometer un dólar bien alto conlleva a decir, implícitamente,tener salarios reales bajos.

    Carrió, en franca crítica al gobierno, explicó que Kirchner pretende tener un dólar altísimo sin preocuparle la inflación, por lo que la plataforma del ARI es trabajar por un dólar lo más alto posible compatible con una estabilidad de precios.

  • Presentación

    Por lo pronto, el próximo sábado, Carrió presentará su propuesta económica junto al ex presidente del Banco Central Alfonso Prat-Gay, a quien sindican como su ministro de Economía.

    Qué le tocará a Lo Vuolo es otro interrogante para quien fue hasta hace poco el principal referente económico de Carrió.

    Es más, Lilita parece no ceder a la idea impulsada por Lo Vuolo del «ingreso ciudadano» que no es otra cosa que garantizar un ingreso monetario incondicional a todas las personas. De modo que el protagonismo de Lo Vuolo debería mantenerse en un futuro gobierno del ARI.

    ¿O será que el joven Prat-Gay, ungido por su mentor Javier González Fraga en algunas ideas más cercanas a la UIA que a las liberales que mamó en la Universidad Católica o en el JP Morgan, visualiza acceder a una mayor popularidad de la mano de Lilita y extrañando el calor de los sillones del poder ha optado por ceder parte de sus principios?

    Para Lo Vuolo, ser ortodoxo es tener un brutal superávit fiscal como le critica a Kirchner. Prat-Gay seguramente aspiraría, de tener que comandar el Palacio de Hacienda, a un alto nivel de superávit primario.

    Entre estas contradicciones, la Doña Flor del ARI pretende aglomerar la oposición de izquierda y derecha.
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