25 de septiembre 2003 - 00:00

Duhalde achica mesa PJ para mayor control

En tándem, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde planificaron el tiro de gracia contra Carlos Menem. Para barrer lo que llaman «menemismo residual» de la conducción partidaria, el PJ que responde al ex presidente impulsará una cumbre para reducir el consejo y el congreso partidarios.

El diagrama, pactado entre Kirchner y Duhalde, y luego trasladado al resto de la comandancia peronista, prevé reducir de 110 a 24 los integrantes del consejo -uno por provincia-y aplicar un tijeretazo similar al congreso del PJ, donde conviven casi 1.000 emisarios.

Si esa reforma se concreta, para de fin de año el peronismo tendrá una conducción colegiada: una mesa de 24 miembros integrada por los gobernadores -o emisarios nombrados por éstos-y los jefes partidarios de las provincias donde el peronismo es oposición.

De acuerdo con lo previsto, ése será el primer paso hacia la normalización del PJ que se debería abrochar a principios de 2004 con la designación, a través del voto directo de los 24 delegados provinciales, del nuevo jefe del partido.

En rigor, las autoridades deberían elegirse por el voto de los afiliados. Pero esa instancia hace 15 años que no se realiza -desde la inter-na Menem vs. Cafiero en 1988- y seguramente tampoco se hará ahora a pesar de que en noviembre el congreso convoque, siquiera como simulación, a elecciones.

•Trilogía

Actualmente, la conducción del PJ está en manos de una trilogía formada por tres gobernadores: el jujeño Eduardo Fellner -que activó como búnker la Casa de Jujuy para actuar en las cuestiones operativas-, el bonaerense Felipe Solá y el santafesino Carlos Reutemann.

Con esos movimientos, el eje Olivos-Lomas de Zamora busca coronar la retirada de
Menem: darle al riojano un último empujón tras el derrape electoral de abril pasado y el desembarco, vía CAP, de Duhalde y sus aliados del interior en la cúpula del peronismo.

El achique partidario apunta, según la Biblia oficial, a la
«modernización» del PJ porque «con un consejo de 110 miembros o un congreso con más de mil congresales es imposible actuar con celeridad».

Como coordinador de la CAP,
Fellner inició ayer una ronda de consultas para agilizar el proceso: la intención es convocar para noviembre o principios de diciembre al congreso del PJ que preside el quilmeño Eduardo Camaño, una vez finalizado el calendario electoral en las provincias.

El último turno es Entre Ríos, donde
Jorge Busti pelea con el radical Sergio Varisco por la gobernación, y se eligen 4 diputados nacionales. El mismo domingo votan también Corrientes -4 diputados y 3 senadores-y Tierra del Fuego, 3 diputados nacionales.

Completo el cronograma de elecciones, cada provincia deberá designar a sus representantes que serán luego los encargados de nominar al nuevo jefe del PJ.

Con el primer trámite resuelto, que como todos los que enfrentó el peronismo en el último tiempo podría tener algún forcejeo judicial, se empezará a escribir la novela de nombres y postulantes. Esto es lo que hay hasta hoy:

Kirchner adiestró a varios voceros para que expliciten que no tiene voluntad de asumir la jefatura del peronismo porque, se dijo, prefiere no quedar atado a ninguna estructura partidaria para insistir con la transversalidad.

Duhalde mandó a decir que no está interesado en capitanear el PJ machacando con el «rap» de dar lugar a nuevas generaciones de dirigentes.

• En ese escenario, todo indica que la nominación recaerá finalmente sobre el jujeño
Fellner, que mantiene, por ahora, un buen equilibrio entre Kirchner y Duhalde.

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