18 de julio 2003 - 00:00

El PJ bonaerense evitó los frentes

Eduardo Duhalde descargó sobre el PJ dosis de ortodoxia: cerró las listas de candidatos a intromisiones, prohibió los lemas y canceló alianzas por lo que, por primera vez en los últimos 20 años, el peronismo irá a una elección general con el sello del Partido Justicialista.

Fue Carlos Menem quien en 1995 compitió en una elección presidencial con el logo original del PJ y su número histórico, lista 2. Ahora, en setiembre, Felipe Solá y Chiche Duhalde repetirán ese esquema emparentándose, en las formas, con el riojano odiado.

Según los registros, en Buenos Aires, dominio de Duhalde, el último que respetó sigla y cifra partidarias fue Herminio Iglesias en el derrape electoral de 1983. Para los cabuleros, quizá sea un mal presagio.

Pero lo que parece un detalle esconde una táctica sistemática. No es inocente que Duhalde haya, en algunos casos digitado, y en otros avalado, que en el PJ de Buenos Aires se imponga un criterio casi masónico, contrario al perfil históricamente frentista del partido.

El modelo Duhalde difiere del que, con tropiezos, Néstor Kirchner quiere imprimir a nivel nacional con un excesivo aperturismo que llega, en algunos casos, a acompañar a candidatos que compiten contra el PJ oficial: por ejemplo, en Misiones.

El ex presidente, en cambio, potencia los acuerdos partidarios y pretende aglutinar al peronismo porque, explican sus laderos, eso le permite un mayor control de la estructura. De esa manera, si en el futuro debe torear a Kirchner podrá contar con la fidelidad del PJ; al menos del bonaerense.

Por eso impuso una disciplina férrea, ortodoxa: no sólo prohibió las alianzas sino que además apoyó una cláusula para
desafiliar a los peronistas que compitan por fuera del partido y hasta impedir su regreso por 5 años.

Hasta se anuló un frente en Exaltación de la Cruz, donde el PJ sintoniza con el vecinalismo de
Ricardo Bozzani, ex funcionario de Carlos Ruckauf que Solá designó en Loterías, una de las mayores cajas políticas -según dijo su antecesor Rafael Magnanini-de la provincia.

•Chances complicadas

Llegó incluso a complicar las chances electorales de la fórmula Solá-Graciela Giannettasio: ordenó a sus delegados que frenen cualquier intento del gobernador -que tenía varios acuerdos semicerrados-de ceder su boleta a terceros partidos.

Esa maniobra la diseñó el abogado todo terreno de Duhalde
Jorge Landau y permitió el triunfo del PJ en 1999 ante Graciela Fernández Meijide. Por entonces, el dúo Ruckauf-Solá encabezó la lista de Concertación para el Cambio (PJ) y encabezó las boletas del cavallismo y la UCeDé.

Los votos que aportaron Acción por la República y el sello de los Alsogaray allanaron la victoria de Ruckauf. Como candidato a senador, Duhalde repitió la mecánica en 2001. Pero en este turno no accedió a que
Solá pueda clonar su fórmula en otros partidos.

«Lo único que quiere Duhalde es que Solá no saque muchos más votos que Chiche. Convengamos que los intendentes tampoco quieren que a Felipe lo voten más que a ellos»
, se enojó un felipista para quien, de todos modos, eso no pone en riesgo el resultado de la elección.

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