Empresarios oyeron al Menem de siempre
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Menos contundente fue cuando habló de planes políticos dentro del país si gana la próxima elección. Dijo que iba «a devolver los depósitos en la moneda de origen» en referencia al «corralón». La misma frase que pronunció Eduardo Duhalde en enero del año pasado al asumir interinamente la presidencia. Claro que Menem está informado de la próxima redolarización que dispondría la Corte Suprema y sería obligación del próximo presidente hacerlo. Lo que interesa es saber cómo.
Fue simplista al decir que cuando baje el precio del oro -muy elevado hoy como consecuencia del riesgo de guerra con Irak- habrá más capitales a nivel mundial disponibles, algo nada asegurado para países emergentes. A nivel de interés anual -menos de 2%-, sobran capitales disponibles sin esperar que salgan del oro. Claro, hay que tentarlos con hechos.
Mencionó para la Argentina «una moneda fuerte sin importar el nombre» insinuando un cambio de denominación del peso nacional, cuando no hubo ninguna hiperinflación que justificara este tipo de medida.
Volvió a aventurarse más al afirmar que bajará la «insoportable presión impositiva actual» cuando no se condice en que en la Argentina sea 30%, mientras que en Brasil, con economía comprometida pero no tanto como la nuestra, está en 36%.
Muchas de estas afirmaciones son consecuencia de que hoy sobre el ex presidente coinciden no menos de 5 líneas que quieren representar su futura política económica.
Más sólido sin embargo cuando habla de lo que más domina, la política. «Constituir un poder político fuerte y hacer coincidir esa fortaleza con la legitimidad es la manera de recuperar la Argentina. Brindar seguridad a personas físicas pero también jurídicas es clave de la recuperación. No se ha respetado el derecho en nuestro país últimamente. Queremos un país sensato que trascienda al mundo», dijo y también respondió así a lo que el auditorio quería escucharle. Mostró realismo al expresar que «no soy de los que cree que la filantropía es la esencia del capital y sí que quiere rentabilidad y seguridad. También sé que son las condiciones necesarias para que reinviertan aquí porque la inversión es la clave para bajar el desempleo y lograr el crecimiento», con lo cual lució más sólido y logró más cabezas asintiendo.
No formuló ningún ataque político. Sólo criticó las consecuencias económicas de lo que llamó «este gobierno de transición».
Prometió mejorar la capacidad adquisitiva de la gente reduciendo los aportes previsionales y dijo que no quería aventurar más afirmaciones porque «en días más van a conocer nuestra propuesta».




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