Tras los comicios, hay enojo en Santa Fe con el presidente Néstor Kichrner. Jorge Obeid, que ganó la gobernación, le reprocha su apoyo al socialista Hermes Binner y se acerca al candidato de Reutemann, Alberto Hammerly, sin cuya buena elección -ley de lemas mediante- no habría ganado. Carlos Reutemann siempre estuvo contra Kirchner y ahora trascendió que apostaría más fuerte y vendría a Buenos Aires a fotografiarse como respaldo con Mauricio Macri, que pelea voto a voto en encuestas la preferencia para el domingo. El mayor reproche al kirchnerismo es que no quiere al Partido Justicialista, de donde surgió el actual presidente. Le objetan sus maniobras. La Sra. Kirchner hizo un acto proselitista recordado por su durísimo ataque contra Reutemann (ambos coincidirán el año próximo en el Senado). Además, el gobierno mandó a Santa Fe a influir con encuestas a quienes contrata. Obviamente estas encuestas truchas daban sólo un tercio de lo que logró el candidato de Reutemann y también cayeron en la intención de augurar una derrota del justicialismo en Santa Fe en manos del socialismo, cuando aquél triunfó por 5 puntos de diferencia. Carlos Reutemann emerge muy fuerte para senador, ya que logró 56% de los votos. Su poco conocido candidato a gobernador, Hammerly, estuvo sólo 5 puntos debajo de Obeid. Además, se llevó a la Cámara de Diputados el récord de legisladores del justicialismo en Santa Fe, 6 que no le reportarán seguramente a Kirchner. Nadie habla antes, pero a medida que se concretan elecciones provinciales (caso Río Negro, Tierra del Fuego y Catamarca, donde triunfaron radicales, y Capital Federal, donde en primera vuelta ganó Macri) se escuchan duras palabras sobre Kirchner, ya que los justicialistas creen que desprecia al partido y busca también un neopopulismo, pero de izquierda. El resultado final de Santa Fe es el siguiente (ver recuadro):
La Ley de Lemas permitió a Obeid imponerse como gobernador, a pesar de haber obtenido 245 mil votos menos que
En el pequeño cónclave reunido en el viejo edificio gubernamental, todos estuvieron de acuerdo en ser cautos, buscar apoyos a nivel nacional e im-pulsar un debate en el partido quizás oportuno cuando esté definido el mapa de poder en las provincias el próximo 10 de diciembre.
A las 5.30, los datos del escrutinio provisorio eran irreversibles, y los peronistas de Santa Fe se decidieron a celebrar manteniendo la discreción.
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