16 de septiembre 2003 - 00:00

Esa izquierda enardecida

Quizá el lector no conozca o no tenga tiempo de leer los comentarios de la izquierda criolla. Están enardecidos con el triunfo de Ibarra. Siguen considerando a Néstor Kirchner un hombre de ultraizquierda, como si el reciente acuerdo con el Fondo Monetario y sus compromisos derivados -públicos y secretos- no existieran. Pretenden sumar a su euforia hasta el triunfo de Felipe Solá, que dista totalmente de tal extremismo. En cambio no quieren a nadie que no acaricie las barbas de Marx. Ni siquiera admiten neutrales. Aunque ganó Ibarra, más allá de la dura virulencia del lenguaje con que escriben, se nota preocupación, inseguridad por saber tal vez ficticio lo que gozan. Saben que aun perdiendo Mauricio Macri tiene más futuro que Ibarra porque su caudal de votos de 46,57% es propio, mientras que 53,5% del jefe de Gobierno se consiguió prohibiendo votar a policías (contribución de Gustavo Béliz), usando subsidios, créditos, repartiendo hasta heladeras, más todo el poder -y dineros-del municipio y de la Nación. Mastican en silencio rencores porque saben que si no fuera por operar desde el poder y con todo el poder Ibarra no le habría ganado a Macri. Atribuyen el vuelco al Presidente, sin una referencia al formidable operativo que puso el oficialismo en marcha para cambiar el destino de miles de votos cuando es fácil hacerlo en un país en crisis y con sus clases sociales muy lastimadas. El darse cuenta de que fue un triunfo a lo Pirro los enardece más contra Macri, pese a que perdió. El otrora buen escritor Osvaldo Bayer cae hasta el nivel del insulto. Caparrós demuestra por qué es cierto que a nuestra izquierda nativa no se la considera no de tipo europeo o chileno y ni siquiera-"progresista", sino resentida y marxistastalinista tipo año '30. Hasta dicen, con escasa cultura, que la "explotación" del trabajador con la "plusvalía" es todavía válida(?), nada más que una parte estúpida del mundo donde regía dejó de aplicarla. Pero imaginan que puede surgir el marxismo y una "antiplusvalía" en la Argentina, con Kirchner y en el siglo XXI, como fue en la Unión Soviética de 1917. Es cierto que no se puede tomar muy en cuenta tanto delirio, pero es importante lo que subyace en parte de la sociedad argentina, aunque sea 6% tradicional o menos aún. Hay gente que si en lugar de meter un voto en la urna pudiera meter un puñal en el estómago de alguien que disienta con ella, lo haría. Por eso aman la Cuba de Fidel Castro, aunque jamás vivirían allí, desde ya.Veamos este menú de formas insólitas de pensar:

«Carlos Reutemann: hosco, conservador, sinuoso, Reutemann fue un gran ganador hace una semana, al ser electo senador por Santa Fe con una avalancha de 900.000 votos. Ayer un triunfo de Mauricio Macri podría haberle agregado un aliado para conformar el polo de derecha en los intestinos del peronismo. La derrota del empresario, sin embargo, le quita un adversario a vencer en el proyecto de marras. La suerte que corra Ramón Puerta en Misiones, dentro de 15 días, podrá, cuando mucho, aportarle un socio menor a su empresa. «Lole» quedó donde le gusta estar: a la derecha, esperando que lo vengan a buscarpedirimplorar. El, está garantizado, lo pensará.» (Sergio Moreno.)

«Un triunfo de Macri hubiese significado un enorme, brutal y despampanante malentendido entre quienes están hartos de la política como instrumento para que los bienes escasos de esta sociedad vayan a parar siempre a las mismas manos.» ( Sandra Russo.)


«No es conveniente olvidar la excelente performance de Macri porque detrás de él hubo miles y miles de ciudadanos expresando confianza en 'lo distinto'.» (Sandra Russo.)

«El gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, participó en forma abierta en dos actividades de la campaña del hombre de Manliba e incluyó a su colaborador personal más estrecho, Julio Balbi, entre los candidatos del hombre de negocios dudosos a la Legislatura local. El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, recibió a Macri en su despacho y también colocó a una persona de su entorno en la lista.» ( Horacio Verbitsky.)


«Kirchner no hizo campaña por Ibarra, sino en contra de Macri. Advirtió que su candidatura constituía la reivindicación del nexo espurio entre política y negocios del que su apellido es emblema. La Ciudad de Buenos Aires hubiera sido una plataforma de lanzamiento sólida para un proyecto alternativo al de Kirchner, que ni Daniel Scioli ni Carlos Reutemann pueden aportar desde el Senado pero del cual son miembros naturales.» (Horacio Verbitsky.)

«Solá, como Reutemann, no terminan de arrepentirse de haber rechazado la candidatura presidencial que Duhalde les ofreció. Uno y otro se consuelan o se persiguen ahora pensando que podrían haberlo hecho tan bien como Kirchner, historia conjetural de demostración imposible. El anacrónico sistema electoral determina que el rechazo a candidatos a diputados como el ex gobernador prófugo Carlos Ruckauf, la señora de Barrionuevo o Alfredo Atanasof, no los perjudiquea ellos que ocuparon el tercero, cuarto y quinto puesto en la lista, sino a quienes iban más allá del puesto 19. En el pecado está la penitencia: en la puerta se quedó un yerno de Duhalde, quien aún le debe al país una explicación de qué pactos está pagando con esas inclusiones vergonzosas.» ( Horacio Verbitsky.)

«No sólo se gana cuando se imponen los candidatos propios, también cuando caen derrotados los adversarios. Bien lo sabe Ricardo López Murphy, quien no prestó sus votos para el crecimiento de un eventual competidor por el disperso electorado de la derecha, como era Macri. La prueba decisiva será dentro de dos semanas en Misiones. Kirchner, a través de su candidato Carlos Rovira, confrontará el 28 de setiembre en forma abierta con Duhalde, quien sostiene a Ramón Puerta.» (Horacio Verbitsky.)

«En poco más de cien días de gobierno Néstor Kirchner ha construido una base de poder impensable aquella noche del 27 de abril, cuando en la primera ronda electoral por la Presidencia apenas obtuvo 22 por ciento de los vo tos, contra 25 por ciento de Carlos Menem, de quien hoy nadie se acuerda.» (Horacio Verbitsky.)


«Como segundo y tercer candidatos más votados aparecen dos delincuentes. Uno de ellos ya perteneciente a la galería de los gángsters a mano armada, el subcomisario Patti; el otro un ex militar que en su tiempo juró la obediencia a las instituciones democráticas y se levantó contra ellas para hacer su negocio. Un homicida y un traidor a la democracia, ayer hubieran podido pasar a gobernar la provincia más grande de los argentinos. Y todos se callaron la boca: desde los mandatarios a la Justicia y a los custodios de la Constitución. Todos aceptaron esa posibilidad, todos. Ningún candidato dijo: yo no me presento a las elecciones mientras dos delincuentes de esa categoría participen de las mismas. ¿Dónde dejamos la Constitución, dónde dejamos el honor ciudadano?» (Osvaldo Bayer.)

«Lo mismo los que votaron a Patti, aunque aquí ya en un grado de degeneración y delito mucho más avanzado. Votaron la mano dura, votaron para que desaparezcan las villas, y los negros de mierda que son todos chorros y sucios.A Rico-Patti y Patti-Rico los votaron los que quieren un país 'limpio' y gente que quiere vivir tranquila en sus countries.» (Osvaldo Bayer.)

«Quedó claro que el apoyo de Kirchner resultó decisivo para las chances del candidato reelecto, no tanto por sus gestos y declaraciones concretos sino por la confianza, entre grande y enorme, que la gestión y/o la figura del Presidente despiertan en la mayoría de los ciudadanos. En ese sentido, la escalada de alrededor de 20 puntos conseguida por Ibarra, respecto de la primera vuelta, revela a un grueso de los porteños como bastante menos esquizoide que lo sugerido el 24 de agosto. Porque no cerraba de ninguna manera el índice de popularidad del jefe de Estado con el triunfo de Macri, justo en el pico de sus discursos antagónicos.» (Eduardo Aliverti.)

«Sería de una ignorancia supina no reconocer que Macri hizo una elección extraordinaria.Y sobre todo: al revés de los de Ibarra, los suyos son votos completamente propios. No se los prestó el clima político 'progre'. Los ganó él solo, con su pasado de empresario prebendario del Estado, con sus afirmaciones policíacas, con su carácter de paradigma de los '90, con su rechazo a la anulación de las leyes de impunidad. En una palabra, con la obvia asociación entre su figura y la de la rata.» (Eduardo Aliverti.).

«Es obvio que están afectados, pero no heridos de muerte ni muchísimo menos. Están en competencia.» (Eduardo Aliverti.)

«Un tal Marx lo llamaba plusvalía -con perdón otra vez-y todavía nadie pudo demostrar que no existiera. Se ha probado que no existen las brujas, los milagros del Frente Vital o San Genaro, los marcianos y la República Argentina, pero la plusvalía es un fenómeno que se produce todos los días, sin el cual los que ganan mucha plata no ganarían plata, sin el cual los que la pasan mal no la pasarían mal, sin el cual no existiría el capitalismo.» (Martín Caparrós.)

«Mauricio Macri es un nene de papá que vive como un duque porque hay miles de personas que viven mal para que él viva bien.» (Martín Caparrós.)

«Que los porteños eligiéramos a un tipo así sería espantoso: la demostración final de que todo nos importa tres carajos o que no entendemos nada. Sería humillante.» (Martín Caparrós.).

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