16 de octubre 2003 - 00:00

Forzada sesión para ingreso de Zaffaroni

Bajo presión, el oficialismo del Senado conseguía anoche 2/3 de votos para habilitar el ingreso del polémico penalista Zaffaroni a la Corte. Con ayuda de Eduardo Duhalde, el bloque PJ desactivó a varios opositores que mudaron de voto, o bien se comprometieron a dejar las bancas y facilitar así la cosecha de la mayoría especial. Curiosamente, también faltaron en el recinto radicales que habían adelantado su oposición. De la Corte, en cambio, salió un claro apoyo de los jueces a Eduardo Moliné O'Connor en el intento de los diputados de sumar una causa contra él: nunca, dijeron, escucharon un pedido de Moliné de que hicieran una defensa corporativa de su situación.

Forzada sesión para ingreso de Zaffaroni
El Senado se disponía esta madrugada a resolver la designación de Eugenio Zaffaroni en la Corte, tras una tensa jornada cargada de tensiones, sobre todo, en el bloque PJ porque el oficialismo necesitaba asegurarse 2/3 de votos y sufría para obtenerlos (ver aparte). A media tarde, el resultado parecía cantado y propicio, por supuesto, al reemplazante de Julio Nazareno.

Las ausencias jugaron un papel clave, ya que la mayoría especial requerida para aprobar la promoción se toma sobre los miembros presentes. De esta forma, quienes estuvieron en desacuerdo -verbigracia, la sanjuanina Nélida Martín- le dieron una mano a Néstor Kirchner al salir del hemiciclo. Con su actitud, beneficiaron al oficialismo, pues bajaron la necesidad de votos para juntar 2/3. Con quórum de 53, bastaba con 36 adhesiones, número que aparecía como máximo exigido. Pero que podía variar si disminuía la cantidad de presentes, especialmente si los que se retiraban eran opositores.

• Opositores

Los votos en contra parecían circunscriptos al homogéneo Interbloque de provinciales -Ricardo Gómez Diez, Pablo Walter (Recrear) y 4 senadores más-, los radicales Raúl Baglini, Carlos Prades, Carlos Maestro y José Zavalía, y los peronistas Sonia Escudero, Liliana Negre y Eduardo Menem.

Las sugerencias de tono subido en la bancada peronista disuadieron a varios críticos y franquearon el ascenso del polémico penalista al máximo tribunal. Martín se retiró a las 18.30 del recinto, sin rechazar el pliego y facilitando así la votación. La salteña Escudero mantuvo la disidencia, aunque se limitó a señalar que no se había tenido en cuenta su reclamo de que la vacante debía ser cubierta por una dama. Bajó los decibeles para no agitar discusiones.

Lo más notorio fue el viraje del santafesino Oscar Lamberto. De no firmar el dictamen de Acuerdos que preparó Jorge Busti y de deslizar su oposición, se avino a pronunciarse favorablemente, a pedido de Miguel Angel Pichetto. De cualquier forma, su rúbrica en el despacho de comisión fue compensada por la del correntino Angel Pardo, identificado -según dijo a este diario- con el «garantismo» del candidato.

Pichetto y Jorge Yoma
se ocuparon de asegurar número, si bien Eduardo Duhalde ayudó pidiendo colaboración a Mabel Müller -censora de Zaffaroni-, Antonio Cafiero y Ramón Puerta, quien se abstuvo de aparecer en el Congreso. A Luis Barrionuevo, sorpresivamente, tampoco se lo vio en la banca, aunque se lo esperaba a la noche para manifestarse en rechazo al diploma.

De los radicales, sugestivamente, no se dejaron ver los rionegrinos
Amanda Isidori y Luis Falcó, y el entrerriano Ricardo Taffarel, supuestamente alineados entre los antizaffaronistas.

El salteño
Ricardo Gómez Diez (Renovador-Interbloque Federal) inauguró la ronda de opositores que perdieron en la cosecha de sufragios, pero ganaron en segundaje. Evidentemente, había más senadores dispuestos a quejarse que a defender al postulante del gobierno. De ahí que en el bloque PJ se apelara a votar en favor de Kirchner y no de Zaffaroni.

Gómez Diez
tomó palabras de Alberto Abad, titular de la AFIP, sobre la conducta irregular del candidato en materia tributaria. Recordó la audiencia pública en la cual Baglini dejó en evidencia a Zaffaroni en su desconocimiento sobre la ejecutabilidad de las deudas previsionales. El ex juez debía 94 meses de aportes de autónomos. «Hay 700 mil ejecuciones judiciales», le enrostró Baglini. « Usted no puede desconocer esas normas: las deudas de autónomos son exigibles porque forman parte de un sistema solidario», insistió el mendocino.

«En un país donde la ley es mirada como un obstáculo a sortear, es importante ser riguroso porque luego es difícil exigir cumplimiento de obligaciones tributarias o previsionales, cuando las incumplió el mismo candidato a la Corte», sentenció
Gómez Diez.

Respecto de la situación de
Jacobo Grossman, el asesor de Zaffaroni con prontuario delictivo e indultado por Carlos Menem en 1991. «Lo trajo a este procedimiento; lo sentó a su lado en la audiencia pública. Y, días después, nos enteramos de que varios ciudadanos lo reconocen y sostienen haber sido víctimas de secuestros extorsivos por parte de Grossman», concluyó el renovador de Salta. Por último, demostró que Grossman le habría mentido a la Comisión de Acuerdos por escrito al aseverar que nunca había participado del secuestro de menores.

El radical independiente
Rodolfo Terragno elogió las antecedentes académicos de Zaffaroni, pero cargó sobre la actuación como magistrado. «Un juez de la Corte es intérprete vitalicio de la Constitución y no puede asumir ese puesto quien se asume como perjuro constitucional y proclama que votó por el Estatuto de Onganía, la reforma de Lanusse y el Estatuto del Proceso, abjurando así de la Constitución», apuntó Terragno. (Ver nota aparte.)

A continuación de cuestionar la performance en hábeas corpus que cayeron en su juzgado en los '70, desempolvó una denuncia criminal de las Madres de Plaza de Mayo -incluida en la Web madres.org- que acusa a
Zaffaroni y a otros 436 jueces identificados en el rango de «represores del Poder Judicial» por haber sido «partícipe necesario, en los términos del artículo 45 del Código Penal», de los delitos de privación ilegítima de la libertad, apremios ilegales, sustracción, retención y ocultamiento de personas, entre otros. Curiosamente, Hebe de Bonafini y sus seguidoras ahora apoyaron con fervor la nominación.

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