10 de octubre 2003 - 00:00

Gobierno y peronismo desautorizan a Béliz

Mal día ayer para Gustavo Béliz, que acumuló quejas de diverso tono de sus compañeros peronistas del gabinete y del Congreso. Eso lo sumió, como diría él mismo, en diversos niveles de agujeros negros. Lo más fuerte fue el rechazo del propio jefe de gabinete por los dichos que calificó de «rimbombantes» al denunciar que en la Argentina de los años '90 se vivió en una «narcodemocracia» y que se compraban y vendían leyes.

Mortifica mucho que Alberto Fernández lo cruzase porque es el jefe de los ministros, pero más porque compartieron casaca siempre en el cavallismo.

Puede consolarlo que A. Fernández dedica buena parte de su tiempo a despejar el camino a una candidatura a la jefatura del gobierno porteño en 2007 y para eso necesita que Béliz y Jorge Telerman nunca alcancen altura de crucero, que Aníbal Ibarra baje la nominación de su hermana Vilma para heredar esa silla, y que el mejor ranqueado de todos, Daniel Scioli, no saque los pies del plato. Difícil empeño, desde ya.

• Consignas

El ministro de Justicia recibió también un mandoble del otro vocero gubernamental, Aníbal Fernández, hombre llamado siempre para abulonar en público las consignas que recoge en privado en los pasillos de la Casa de Gobierno.

«Si bien no conozco las razones por las cuales él está motivado a decir lo que está diciendo, no sé cuál es el beneficio de que uno bata el parche desde el punto de vista contrafáctico»,
afirmó. El funcionario aseguró que si existiese «un hecho formal» Béliz debería «denunciarlo» en lugar de hablar sobre ello de forma pública.

Con rostro fiero, José María Díaz Bancalari, tronó desde el bloque oficialista de los diputados que quiere saber quién compró o vendió leyes en los años '90, década durante la cual gobernó en todos los poderes el mismo peronismo que hoy administra el país. «Cuando uno tiene conocimiento de hechos de esta naturaleza, lo primero que tiene que hacer es acudir a la Justicia, más si uno es funcionario» carraspeó el legislador de San Nicolás.

• Menemistas

Esperables aunque igualmente ácidas fueron las palabras del menemismo. El diputado nacional Adrián Menem calificó de «barbaridades» los dichos de Béliz y le reclamó que no realice las denuncias «frente a los micrófonos» sino que «lo haga ante los estrados judiciales». «Las barbaridades que ha dicho ayer afectan a todos», afirmó esta mañana el legislador riojano al entender que «todos los actores políticos de la vida actual argentina participaron en la década del '90". En ese sentido, recordó que el mismo Néstor Kirchner participó de la década denostada por el ministro y señaló que, en 1995, el entonces mandatario santacruceño había dicho que «Menem era el único presidente que había escuchado los reclamos del sur argentino».

El propio
Gerardo Conte Grand -que fue funcionario de Béliz cuando eran menemistas los dos- reconoció que fue una «frase poco feliz» decir que hubo «narcodemocracia» y dijo no compartir ese concepto porque «se puede hablar de eso cuando el tráfico de narcóticos domina como delito principal».

El único apoyo que recibió
Béliz nunca lo hubiera querido de donde vino, de la diputada electa por el ARI y sindicalista de los maestros Marta Maffei. Empapada del tremendismo de su mentora Elisa Carrió esta rionegrina que siguió los pasos de Carlos Soria y representará desde el 10 de diciembre a la provincia de Buenos Aires, se alineó junto al ministro. «Todavía se está lejos de desmontar la suma de mafias que han llevado a la República Argentina a estas condiciones», dijo la sindicalista, y siguió enumerando: «junto a la mafia política y policial hay una mafia empresaria».

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