16 de septiembre 2003 - 00:00

Ibarra paga apoyo con reparto de cargos en el nuevo gabinete

Aníbal Ibarra comenzará a modificar su gabinete antes del 10 de diciembre, fecha en la que le corresponde reasumir como jefe de Gobierno de la Capital Federal e incorporar al nuevo vicejefe porteño, Jorge Telerman. En ese organigrama prima la idea de sancionar, además, la demorada norma de ministerios para elevar el status de las actuales secretarías de gobierno, algo que quería Ibarra en la primera gestión, pero quedó pendiente dentro de una reforma administrativa que nunca se llevó adelante.

El frentista lo dice a su manera: «La composición política se debe traducir en la gestión», pero sabe que deberá retribuir con ese armado a los varios socios que lo ayudaron a quedarse cuatro años más al frente de la Ciudad. Ese reparto aún no lo ha discutido y no quiso pensarlo del todo, ni siquiera el sábado anterior a la votación, cuando intentó distraerse con un juego de padlle en el que formó pareja con su secretaria privada. Quiere esperar por lo menos 15 días para mover las piezas de su gabinete dándole prioridad al gobierno nacional, encarnado en Alberto Fernández -jefe de Gabinete de Kirchner- y en entre otros, en la porción de funcionarios que acompañan al canciller Rafael Bielsa. Ese grupo, más ágil en cuestiones organizativas ayer mismo se reunía para intercambiar ideas sobre dónde plantarán bandera. «No será Normandía», aseguran al tiempo que sonríen.

Luego está Elisa Carrió, que dice no le ha pedido puesto alguno, pero quien integrará de alguna manera la nueva gestión. Está la CTA, para la que obtuvo la banca a diputado nacional de Claudio Lozano, siguen los socialistas, algunos radicales y otras variadas colaboraciones.

Ibarra
quiere retener el área de Hacienda, la que maneja el presupuesto porteño, el tercero del país con más de $ 3.600 millones y que terminará el ejercicio con superávit. Actualmente esa secretaría la conduce la frentista Marta Albamonte, quien era subsecretaria del área y quedó al frente tras la retirada del radical Miguel Pesce, hoy en el Banco Central. Además de la esposa de Raúl Fer nández, jefe de Gabinete municipal.

Cultura, al parecer, la retendría Telerman desde la vicejefatura, ya que la maneja desde 2000, cuando asumió Ibarra, pero le trasladarían el mando a Silvia Fajre, vinculada familiarmente al monopolio «Clarín», a quien el jefe porteño querrá también agradecer.

Desarrollo Social es clave para el gobierno nacional, que a través de Alicia Kirchner viene haciendo un seguimiento de cómo funciona el área en la que tiene interés de coordinar la ayuda. De ese lugar se retiraría la radical Gabriela González Gass, junto a la secretaria de Control Comunal, Silvana Giudice, quien logró una banca de diputada nacional gracias a los oficios del legislador Jorge Giorno, que, a pedido de Ibarra, la colocó en su lista, con la que obtuvo un bloque de 7 bancas para su Partido de la Ciudad. El área podría ser reformulada lo mismo que Obras Públicas -a cargo de Abel Fatala-y Planeamiento Urbano - Eduardo Epstein- que confluirían en una nueva gestión. El kirchnerismo tomaría esa oficina con la idea de coordinar planes de obras con Julio De Vido.

A Ibarra, además de Hacienda, le quedarán los cargos más directos como la Jefatura de Gabinete o el procurador porteño. Curiosamente, Salud, que conduce el radical Jorge Stern, podría permanecer con todo el plantel, mientras que Educación, que dejó Daniel Filmus para asumir el ministerio nacional de la materia, está al frente Roxana Perazza, la sucesora de Filmus, de afinidad con el ARI y respaldada por varios de sus pares para retener el puesto.

Otros cambios que planifica
Ibarra es en organismos descentralizados -Banco Ciudad, Defensoría, AUSA, Corporación Sur-, algunos de los cuales deben cambiar autoridades a través de la Legislatura porteña como el banco, después del 10 de diciembre, donde el kirchnerismo ya separa una silla en el futuro directorio.

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