Juez, electo en Córdoba, se subió al kirchnerismo
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Luis Juez: «Sí, sí, ya lo vi». El diálogo, algo nervioso por el imprevisto, se produjo ayer en el café Gran Victoria, frente al Cabildo porteño y a metros de la Casa de Gobierno, mientras el intendente electo de Córdoba mantenía una entrevista con este diario después de la reunión con Néstor Kirchner. El encuentro con José Manuel de la Sota fue casual, pero representa el primer contacto entre el gobernador cordobés y el candidato opositor que ganó la elección a intendente de la Capital y que asumirá en diciembre. Juez no logró disimular inicialmente cierta incomodidad por la presencia de De la Sota y su esposa, Olga Riutort, en el lugar, algo que por supuesto no estaba en sus planes, aunque deberá saber que los cuarteles porteños del gobernador están en el City Hotel, pegado a ese bar. Sucede que la cumbre entre ambos es casi «cuestión de Estado» en Córdoba y se proyecta en la política nacional, muy especialmente hacia el interior del peronismo en la disputa de la «transversalidad» kirchnerista. Juez, que viene de la militancia justicialista desde la JP, actuó en distintas corrientes internas y fue funcionario de De la Sota, asegura hoy representar una de las expresiones «transversales» que Kirchner alienta en el país, aunque el apoyo formal del Presidente en la elección municipal cordobesa fue para el candidato de De la Sota, Alfredo Keegan.
Periodista: ¿Cómo le fue en encuentro con el Presidente?
Luis Juez: Fue una reunión fantástica. Me dijo que mi triunfo lo llenó de satisfacción se puso a disposición para ayudar a Córdoba. Mientras estábamos juntos, él mismo convocó a varios ministros, a Aníbal Fernández, a Julio De Vido, secretario general Oscar Parrilli y al secretario Legal y Técnico Carlos Zanini, para que participaran. Además, habló por teléfono con Alicia Kirchner con Ginés González García para armar una agenda de reuniones con nuestros futuros funcionarios para la próxima semana. La verdad, nos fue fantástico.
L.J.: Hay sectores del duhaldismo que son la vieja política.
P.: ¿Cree que ahora hay que hacer algo así como borrar el pasado?
L.J.: No, es una nueva forma de interpretar la realidad política.
P.: Pero los dirigentes, usted entre ellos, no sólo los demás, vienen de la política.
L.V.: Por supuesto. Yo no vengo de un repollo, pero trato de mostrarme distinto, y Kirchner representa un modelo exitoso para la gente que yo instalo en Córdoba.
P.: ¿Y este modelo permite pensar en construir poder hacia adelante o es considerado también un sacrilegio? Por ejemplo, el armado de su estructura provincial en Córdoba.
L.J.: Dentro de tres años y medio nos pondremos a armar una estructura en la provincia. Antes es impensable porque tenemos que gobernar una ciudad casi destruida. Por ahora, trabajamos en eso y le ofrecimos al Presidente nuestros legisladores (3 diputados y el senador nacional por minoría, ya que en la elección provincial el triunfo fue para el delasotismo) para su proyecto nacional.
P.: ¿Se integrarán al bloque con el resto del PJ?
L.J.: No, armaremos nuestro bloque o posiblemente hagamos alianzas con otros representantes ligados a Aníbal Ibarra y al intendente de Rosario.
P.: ¿Tanto apoyo a Kirchner tendrá contrapartida en la «nueva política»?
L.J.: Nosotros necesitamos que el Presidente nos ayude a destrabar los créditos internacionales, principalmente uno del Banco Mundial para grandes conglomerados urbanos que necesitamos para incorporar ómnibus al sistema de transporte; intentaremos que amplíen el subsidio al gasoil para que las empresas puedan pagar los doscientos pesos adicionales; necesitamos que nos ayuden a resolver problemas con sectores empobrecidos a través de planes con microemprendimientos; solucionar las dificultades en salud modificando algunos procedimientos del plan Remediar para Córdoba. Muchos de nuestros temas pueden resolverse con ayuda nacional, y el Presidente me dijo que cuente con ella.
P.: Sobre ese tema, ¿cómo ve la convivencia de cuatro años con el gobernador que enfrentó en las elecciones?
L.J.: Con el gobernador también tenemos muchos aspectos por resolver, desde una relación que yo pretendo que sea institucionalmente correcta.
P.: En Buenos Aires se lo ve como una persona con mucho humor, desacartonado, pero hoy se lo ve muy contenido, muy estilo «política vieja». Ahora que le tocará gobernar, ¿se terminará el humor?
L.J.: Si quiere humor para esta entrevista siga de cerca cuando me salude con De la Sota. Por ahí sale un buen chiste.
Entrevista de Gustavo Bastos




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