24 de septiembre 2003 - 00:00

Kirchner intenta una CGT "transversal"

La aventura transversal que Néstor Kirchner empuja ahora para furia de los jefes del peronismo una pata sindical con una CGT unificada y una conducción que esté en sintonía con el temperamento del patagónico.

Apostado en el argumento de la renovación política, Kirchner auspicia la unidad de las CGT que comandan Rodolfo Daer y Hugo Moyano para montar una sola central y sugiere un nombre para esa eventual jefatura, si se quiere kirchnerista: la del hoy disidente Juan Carlos Smith.

Pero como ocurre con la transversalidad que propicia en el terreno partidario -ensayo que incomoda al grueso de los PJ-, también en la arena gremial el santacruceño choca con reacciones, en este caso de los caciques sindicales.

No fue suficiente para apagar el malestar que Kirchner le haya dicho a Daer y Moyano que «no intervendrá» en el engorroso proceso de reunificación de la CGT. Tampoco que insista con eso Julio De Vido, hoy uno de los vínculos del gobierno con los gremios.

• Plan complejo

En rigor, el plan K en el capítulo sindical asoma complejo si no imposible. Incluso, el propio intento de unidad entre las ramas oficial y disidente -al menos con los actores actuales-que se engendró en una cumbre en Luz y Fuerza semanas atrás, quedó ahora en «stand-by». Hay varias cuestiones agrias por resolver:

• Daer
puso como condición que le permitan terminar su mandato que vence en agosto de 2004. Así lo expresó ante Moyano, Andrés Rodríguez (UPCN), Oscar Lezcano (Luz y Fuerza), Juan Manuel Palacios (Colectiveros) y Smith (Dragado y Balizamiento) en la reunión de Luz y Fuerza. Lo mismo pide Moyano, cuya gestión concluye también el año próximo, que expresa sin embargo su voluntad unionista. Ese tiempo servirá, dicen los jefes sindicales, para esperar que «decante» la intención presidencial de la transversalidad.

• Los «gordos» dicen que la intención presidencial es una táctica de escritorio y ponen reparos sobre
Smith, a quien le imputan ser un «eterno postulante» a la jefatura de la CGT, aún desde la época de Fernando de la Rúa. Pero el balicero, luego del derrape de Moyano por su alianza con Adolfo Rodríguez Saá, tiene el guiño del camionero, ahora acérrimo defensor del patagónico.

• Enfrente,
Luis Barrionuevo, enemigo número 1 del matrimonio Kirchner, empuja también la unidad y mociona al bancario Juan José Zanola como postulante, que ya se resistió antes a un ofrecimiento y para quien se anticipan meses difíciles por la reformulación del sistema financiero que podría dejarlo en una situación incómoda.

• Ante esas variantes, un sector de la CGT oficial que jugó la interna del PJ con
Carlos Menem, los nucleados en el MOP de Antonio Cassia, promueve convocar a un congreso de unificación para marzo próximo duplicando los cargos de la conducción -que se repartirían por mitades entre oficiales y disidentes-dejando como único punto a resolver, aunque nada menor, la secretaría general de la CGT única. Pero esa fecha parece prematura: al menos, eso dejó trascender Daer que quiere estirar hasta el último día su jefatura.

• La evolución del proceso de normalización del PJ nacional, que debería allanarse para la primera parte del año próximo, figura como un dato adicional: para entonces, se presume, estará más definido si prosperó o no la aventura transversal de
Kirchner.

• Al margen del capítulo PJ, los jefes de las dos CGT piden un mensaje del gobierno sobre la CTA de
Víctor De Gennaro y los piqueteros, hoy el brazo callejero del Presidente: fueron de hecho quienes salieron a aplaudir a Kirchner el día del default con el FMI. Ambos sectores tienen actualmente mayor llegada al gobierno que Moyano y Daer.

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