15 de julio 2003 - 00:00

Kirchner: "No permitiré que el poder marque la agenda"

Londres, Gran Bretaña (enviado especial) - . Periodista: ¿Hay fecha para la reunión con Bush?

Néstor Kirchner: La fecha está abierta para cuando quiera.Yo la pongo. Pero va a ser en setiembre seguro, porque voy a viajar a NuevaYork, a la asamblea de la ONU.


Termina el cóctel en la residencia del embajador argentino en Londres. El Presidente se acerca al rincón y habla. «Cumplí lo que venía a hacer, hablar de Malvinas y me llevo la línea abierta con Blair y con Schröder para que den una mano en el Fondo». Viene impresionado por un brevísimo saludo con Mario Blejer y pide una entrevista más larga con él. «Quiero ideas nuevas». Además cree que el diagnóstico del «ahora o nunca» que se le atribuye a Blejer puede darle el envión que necesita para que le crean en economía.

P.:
¿Sirven esas promesas de apoyo?

N. K.: Creo que sí porque Schröder expresamente prometió hablar con Köhler sobre el acuerdo; y Blair lo mismo. Pero igual fue importante lo que hablé con Lula y Lagos, que es un tipo muy estructurado.


P.:
¿Qué hablaron de nuevo?

N.K.: Seguimos con la idea de la integración física, con las obras, pero eso lo vamos a anunciar cuando asuma el presidente del Paraguay.


P.:
¿Qué importancia tiene ir a pelear una silla en el Consejo de Seguridad que hasta ahora reclamaba Brasil?

N.K.: Yo nunca juego con la teoría del amigo y el enemigo, que me conviene lo que le hace mal a mi enemigo. Pero Brasil, Itamaraty, tiene una dirección de años.


P.:
Es un cambio sobre lo que se aceptó hasta ahora...

N.K.: Claro, por eso vamos.

P.: Cuando habló en la cumbre dijo que la Argentina es «perito» en derechos humanos...

N.K.: Claro, en la Argentina siempre nos falta algo, quedamos a mitad de camino. Acá en Inglaterra se encuentra con seguridad jurídica, pero siguen persiguiendo a los nazis de la Segunda Guerra. Nosotros en cambio tratamos de saltar las etapas históricas usando instituciones jurídicas que están para otra cosa, como los indultos, leyes y demás. Hay que terminar con que en la Argentina sea lo mismo robarse un banco que hacer desaparecer a un tipo. Hoy en la Argentina un proyecto revolucionario es pedir un país normal, que premie las conductas correctas.


P.:
¿Va a recibir en España a organizaciones de derechos humanos?

N.K.: Yo recibo a todo el mundo.


P.:
¿Y a los empresarios?

N.K.: Bueno, hay cuestiones de agenda. ¿Sabe lo que pasa? Que acá la mecánica que se había establecido en la Argentina es que en cada viaje de un presidente estaba la agenda de las privatizadas que se quejaban de lo que les tocaba vivir. Esto cambió


P.:
¿Qué cambió?

N.K.: Nosotros también tenemos una agenda grande para las privatizadas, contratos que no se cumplieron, tarifa dólar, rentabilidades muy grandes, inversiones no hechas.Acá hay que cambiar de óptica. El problema no es la privatización de las cosas sino la asociación del poder económico con el poder político de turno. Eso generó una alianza perversa que nos llevó a donde nos llevó.

P.:
Empresas de afuera, pero también empresas argentinas, que piden leyes especiales, régimen de quiebras...

N.K.: ... bueno...

P.: ... las privatizadas...

N.K.: Sí, por ejemplo, la privatización del agua fue la más grande del mundo, a nadie se le ocurrió hacer una privatización tan grande. Se hicieron cosas en la Argentina que no se habían hecho en ningún lugar del mundo, experimentos. ¿México privatizó su petróleo? No, y no es bueno que se haya privatizado en la Argentina. Pero ya está, ya pasó.

P.: ¿Vuelta atrás?

N.K.: No, ahora hay que esperar que en 14 años los pozos vuelvan a las provincias. Pero se hicieron cosas nunca hechas en el mundo diciendo que eran mecanismos del primer mundo.Y el que paga es el consumidor.


P.:
¿Con qué criterio se van a revisar las privatizaciones?

N.K.: Hay que examinar qué hicieron, en qué invirtieron, cuánto ganaron y cuánto perdieron con la devaluación. Y allí hay que buscar una solución para los dos lados del mostrador.


P.:
¿Cómo reaccionarán las empresas?

N.K.: ¿Se van a ir del país? Hace un año decían que estaban en una situación terminal y ahí están. Pero cada tema hay que verlo separado. Lo que no se puede permitir que haya un poder que marque la agenda. No lo voy a permitir. Hay un poder bancario que quiere marcar la agenda en la Argentina, que quiere discutir el manejo de la deuda externa privada como ellos quieren, discutir las privatizaciones como ellos quieren, discutir la nueva Ley de Coparticipación como ellos quieren, el manejo de las provincias como ellos quieren. Eso no puede ser.

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