La doble afiliación bajo la lupa

Política

La Justicia se expedirá la semana próxima sobre las diversas impugnaciones realizadas en la provincia de Buenos Aires sobre ese particular sistema por el cual los peronistas se quedarán con los tres senadores, burlándose del espíritu constitucional que exigía un tercero para la minoría. Como se sabe, agrupaciones como el socialismo (el mejor trabajo, presentado por el diputado Jorge Rivas) o el radicalismo de Margarita Stolbizer denunciaron esa maniobra.

Se justifican, aparte de los argumentos legales, en que Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde han operado juntos en el Congreso durante los últimos dos años, uno es embajador del otro en el Mercosur, se han prestado ministros y, por supuesto, ambos son afiliados al PJ.

Ahora, por celos o ambiciones personales, dicen estar enfrentados, presentan listas separadas, polarizan los comicios y, al final, es altamente probable que se queden con todos los cargos en disputa, para volverse a integrar más tarde en el Parlamento tras los comicios. Lo menos parecido a una democracia, lo más parecidoal peronismo. Nadie cree -no es fácil internarse en la Justicia bonaerense-que el magistrado de turno inhabilite a una de esas dos listas y disipe el contubernio. Pero, debido a cierta indignación colectiva de los sectores políticos -Ricardo López Murphy también protestó, pero evitó los estrados judiciales porque ya imaginaba el resultado-, se sospechaba que tal vez se produjera algún tipo de dictamen en los próximos días que, al menos, obligue a disfrazar el enjuague electoral. Al menos, una corrección para cubrir las formas.

• Determinación

Como fórmula intermedia, entonces, hay cálculos de que el juez podría determinar que afiliados a un mismo partido no pueden participar en listas diferentes en una misma elección, casi correspondiendo con el espíritu de la ley.

Esta determinación será difícil de aplicar para el 23 de octubre, pero en todo caso obligaría al kirchnerismo anotado en el Frente para la Victoria a renunciar a su membresía peronista.

No en balde, Kirchner ya se quiso adelantar a esa eventualidad y dijo: «Nos quieren proscribir».

Más que respuesta, un lamento; cuando, como se sabe, su pretensión es quedarse con todo.

Si esta resolución se aprobara para encuadrar por una vez en un contexto ético al peronismo, quizá Cristina Kirchner podría argüir como excusa que, como está afiliada al PJ pero en otro distrito (Santa Cruz), no tendría obligación de resignar su filiación partidaria, más cuando en este momento protagoniza las giras de «Evita vive» en todo el mundo (estrenó en Los Angeles, hace una semana). Pero ese recurso no es extensible al resto de los candidatos que van en su nómina del Frente para la Victoria, todos bonaerenses que portan sin prejuicios dos banderas en simultáneo: la del PJ y la del Frente, jurando lealtad (y muerte, ya que son peronistas) a las dos causas. Lo hacen, con razón, porque son iguales; y, porque son iguales, vulnera el espíritu constitucional del tercer senador por la minoría.

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