23 de julio 2003 - 00:00

López Murphy no irá tras diputación

Algo de especulación política, una fuerte presión familiar y el «desprecio» por el Congreso se conjugaron para que, a horas del cierre de listas, Ricardo López Murphy desechara la posibilidad de convertirse en candidato a diputado nacional por Buenos Aires.

Anulada esa alternativa, el ex candidato presidencial empezó a bosquejar su táctica política hasta fin de año. El propósito central pasa por engrosar el ejército opositor en el Congreso nacional: estima que Recrear podrían incorporar entre 5 y 9 legisladores.

«Para encarnar una oposición real y seria tenemos que tener un buen bloque en el Congreso»
, explicó ayer un emisario que López Murphy diligenció para sellar pactos en las provincias con el precioso objetivo de «buscar» bancas y fueros para leales a Recrear.

Actualmente, López Murphy tiene en el Congreso un «bloque móvil». Su sintonía con los partidos provinciales es a veces frágil y el batallón de fieles pendula entre 10 y 12 delegados. Con suerte, en diciembre, luego de la tira de elecciones locales, podría tener 20 representantes.

La cosecha apunta a Capital Federal -dicen que Patricia Bullrich está subiendo-, Buenos Aires, Catamarca -si el Frente Cívico cumple su palabra-, Tucumán -sumó a Esteban Jerez- y hasta Misiones, donde terminó inusualmente emparentado con Eduardo Duhalde, ya que ambos apoyan a Ramón Puerta.

Para abultar su rol opositor en el Congreso, López Murphy apostó a una grilla de alianzas cruzadas que incluyen desde la sintonía con el PJ misionero hasta otra con el ARI en Entre Ríos, vía el kirchnerista Emilio Martínez Garbino, además de varios ensayos solitarios, como en Córdoba con Carlos Outón de candidato.

Pero, paradójicamente, su decisión de no competir en Buenos Aires deteriora las chances electorales de Recrear en la provincia y, por tanto, reduce ostensiblemente la cantidad de bancas que podría obtener su partido en las elecciones del 14 de setiembre.

• Argumentos

Por eso, López Murphy se dedicó a argumentar su «renuncia». Ninguno -hubo casi un peregrinaje- de los que, angustiados, en las últimas horas hablaron con él logró convencerlo de corregir su determinación de no anotarse como candidato por Buenos Aires.

En esas rondas, el economista bosquejó un dato político-táctico:
no peleará en 2003 pero en 2005 podría estar para pujar por una banca en el Parlamento -preferentemente en el Senado-, quizá enfrentando a Eduardo Duhalde, quien previó su regreso para esa fecha.

Reveló, además, como dato paralelo,
que no se sentiría «cómodo» en el Parlamento porque es «un hombre ejecutivo» y «desprecia el Congreso» tal como «está ahora». Agregó, por último, el factor personal: la presión que ejerce su familia por sus reiteradas ausencias, que se agravarían si fuese legislador.

Por eso, el desfile de operadores y dirigentes que fueron a suplicarle que encabece la lista bonaerense no dio resultado. Y tampoco fue efectiva una marcha convocada al Obelisco: un pseudo 17 de octubre, pituco y moderno, al estilo Recrear.

El domingo, cena por medio, el economista notificó a
Hernán Lombardi, su candidato a gobernador en Buenos Aires, su determinación de no competir, y para compensar ese abandono, el lunes inició una gira de 72 horas por distintos puntos de la provincia.

Durante ese maratón se perfiló la lista que anotará Recrear antes del sábado a la medianoche: será encabezada por el ruralista
Arturo Navarro y también incluirá a la ex UCR de Adrogué Marta Salvadere. El segundo lugar está reservado para un hombre de Lombardi.

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