El servidor de dos amos: ésa es la mejor definición para José María Díaz Bancalari, diputado que hoy embiste contra Eduardo Camaño, su compañero en el duhaldismo, para desplazarlo como titular de la Cámara de Diputados. La empresa es silenciosa mientras Díaz Bancalari se posiciona, en forma simultánea, con Néstor Kirchner y con Eduardo Duhalde. Una tarea complicada, llamada a conflicto, pero que hasta ahora la lleva con orgullo: «Soy el primero que firma tus proyectos de leyes», le comenta al Presidente, mientras que al anterior mandatario le susurra al oído que sólo cumple sus instrucciones.
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En ese juego de plazo fijo -¿hasta cuándo perdurará la sociedad Kirchner-Duhalde?- ahora Díaz Bancalari ha salido, con espíritu sindical (finalmente, fue asesor de la Unión Obrera Metalúrgica en las mejores épocas del gremio, cuando más temor le imponían a la población), a prometer sanciones severas contra todo aquel que, en Buenos Aires, se le ocurra salirse del partido y acompañar otra lista. Como se sabe, basta sólo observar las listas en Capital Federal; esto ya es un hábito en muchas partes: hay peronistas para todos los gustos. Pero, en la reserva bonaerense, no se permite ninguna desviación. Stalinistas al fin, él y Duhalde le auguran mal destino a los desertores.
Pero este rigor por la salud partidaria (no contaminarse afuera), sin embargo, en nada afecta a Díaz Bancalari cuando cruza la General Paz: allí, en territorios como el porteño -por no citar otras provincias-, los peronistas pueden ir con cualquier candidato, propio o no, y en eso Kirchner se ha mostrado como el más dispuesto a estimular esos pases. Pero allí no habla ni sanciona Díaz Bancalari, tampoco Duhalde, menos protestan contra esa actividad -para ellos, disolvente-que ejerce el Presidente para quedarse con pedazos del PJ. En verdad, tampoco Díaz Bancalari dijo nada cuando propició con Duhalde que a las últimas elecciones generales ni siquiera se pudiera presentar el peronismo. Curiosidades de la vida, especialmente de un Díaz Bancalari que, a fuerza de Kirchner y de Duhalde, se presenta como modelo para presidir la renovación de la Cámara de Diputados. Siguen los ejemplos de la política.
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