Blanca Reyes, esposa del escritor y periodista cubano Raúl Rivero, condenado a 20 años de prisión en abril pasado por la dictadura de Fidel Castro, expresó a este diario su desencanto ante la promesa de Rafael Bielsa de recibirla y no haberlo hecho. El canciller argentino regresó anoche de su visita a Cuba. «El canciller Rafael Bielsa dijo al periodista Andrés Oppenheimer que nos iba a recibir, pero finalmente no lo hizo. Por eso las esposas de los periodistas presos elaboramos una carta. El domingo la llevamos a la embajada argentina, donde nos trataron muy amablemente», dijo Blanca Reyes en diálogo con este diario. Agregó que «Bielsa afirmó que 'sería indispensable' un encuentro con los disidentes para tener una visión completa de la isla. Pero él no quiso ver la otra cara de la moneda. No nos dio la oportunidad de explicarle a través de él al pueblo argentino lo que es vivir en una dictadura. Mi esposo está preso sólo por escribir, y en la Argentina saben muy bien lo que es vivir bajo una dictadura». Bielsa se expone, quizás, a reproches de Washington, donde tiene muchos amigos a los que no quiere tampoco defraudar.
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Siguió señalando esta mujer que «la madre de Raúl tiene 84 años y hace quince días que ni siquiera puede hablar con él. No sé si puedo expresar todo el sentimiento de tristeza que siento y que siente mi esposo, que está a merced de lo que diga el gobierno cubano».
La prensa oficial local el diario «Granma»- recogió declaraciones del canciller cuba- no, Felipe Pérez Roqu e, en las que señaló que la presentación del nuevo embajador argentino en La Habana, Raúl Tale b, «marca el final del proceso de pleno restablecimiento de relaciones entre ambas nacione s». El cubano afirmó que había confirmado a Bielsa «el apoyo a la soberanía argentina sobre las islas Malvinas».
En torno a lo expresado por su par argentino, Pérez Roque dio a conocer que se protocolizó en la ALADI el acuerdo de complementación económica número 45 entre Argentina y Cuba, el cual pone en vigor rebajas arancelarias.
Ambos se dirigieron luego a uno de los 2.388 centros comerciales que existen en Cuba y donde sus operaciones, sin intermediarios, establecen precios fijos en la comercialización de sus productos. Bielsa conversó con empleados y consumidores, quienes le confirmaron que los precios de los productos agrícolas, las carnes y otros son inferiores a los de otros centros comerciales. Bielsa compró un ananá y recibió en obsequio, por parte de los empleados, un bate de béisbol, que figuraba entre las ofertas de una de las áreas de venta del mercado. Igualmente, recibió información sobre el salario de los trabajadores y la forma en que el centro adquiere los productos.
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