Gustavo Béliz le impondrá a la Policía Federal «una administración civil», según anunció ayer, tras las denuncias de corrupción del ex jefe de la fuerza, Roberto Giacomino. El ministro tiene decidido sobreponer un organismo de no uniformados para que lleven las cuentas y las decisiones sobre del presupuesto de la Policía Federal, algo que quizá no sea de fácil digestión para una fuerza que miró siempre con recelo que se le impongan autoridades externas a su institución.
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Es más, esa agencia administraría también el presupuesto de Prefectura y de la Gendarmería. Tendrá rango de secretaría de Estado y «generará un mecanismo muy transparente que rija todas las contrataciones, compras, precios testigos, adquisiciones económicas de todas las fuerzas de seguridad», según explicó Béliz. Todo un riesgo esto de sacarle «la caja» a la Policía. No porque sea malo, sino por la tensión que pondría en la institución que, claramente, Béliz no ha podido manejar eficazmente ni con Menem ni con Kirchner. Las consecuencias, claro, las pagará el público, rehén de la eterna pelea entre políticos y policías.
El titular de esa «agencia» sería el más fiel compañero de ruta del ministro, Jorge Srur, ex legislador porteño y actualmente gerente del PAMI, quien además fue uno de los primeros belicistas que desembarcó en los campamentos del kirchnerismo, algo que, dicen, Néstor Kirchner no olvida. Se ganaría el puesto, incluso, porque el Presidente y Béliz consideran que el PAMI lo está mortificando y que habrá allí cambios de los cuales intentan preservarlo. Srur compartió con el ministro el diseño de las modificaciones que quiere Béliz en seguridad, inspiradas en la política de William Bratton, el ex jefe de la policía neoyorquina.
El especialista es conocido por el sistema de «tolerancia cero» o, para sus detractores, «de los vidrios rotos». Para unos, el ahora asesor en México logró descender con éxito el índice delictivo en una de las ciudades con los registros de violencia más altos del mundo; para otros castigó en demasía los delitos menores y acrecentó el índice de denuncias por gatillo fácil.
Lo cierto es que Béliz trajo a Bratton a Buenos Aires durante la campaña en la que compitió como candidato a vicejefe de Gobierno porteño en la fórmula que encabezó Domingo Cavallo en 2000. Brindó conferencias y paseó con los postulantes por la Ciudad de Buenos Aires.
En Nueva York, la tarea administrativa de la policía y de las comisarías la lleva adelante personal civil y tanto Béliz como Aníbal Ibarra adhieren a esa modalidad, porque consideran que así se «alivia» a los policías para que permanezcan más tiempo en la calle.
Sin embargo, la dependencia nueva que creará el ministro es una superagencia de control presupuestario que, además de manejar el dinero de la Federal, tendrá el presupuesto de los gendarmes y de Prefectura, con la idea, creerá el ministro, que evitará hechos de corrupción en el manejo del dinero como el que le imputó al saliente Roberto Giacomino.
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