29 de mayo 2005 - 00:00

Día clave para Francia y la Unión Europea

Celebran los franceses un histórico referendo sobre la Constitución europea. Las encuestas vaticinan un triunfo del "No", lo que provocaría un período de incertidumbre institucional en la UE.

El No parece imponerse pese a la campaña realizada por el gobierno francés y el reclamo de los Jefes europeos de otras naciones.
El No parece imponerse pese a la campaña realizada por el gobierno francés y el reclamo de los Jefes europeos de otras naciones.
Los franceses celebrarán hoy un histórico referendo sobre la Constitución europea en el que las encuestas vaticinan un triunfo del No, rechazo que abriría en la Unión Europea (UE) un período de incertidumbre institucional y un nuevo escenario político en Francia.

Un día antes del referendo, varias encuestas confirmaron la tendencia al No, entre ellos una del instituto IFOP que mostró que hasta el 56 por ciento de los encuestados se opone al Tratado de Constitución Europea (TCE), que debe ser ratificado por todos los 25 países de la UE para entrar en vigor.

Pero tras una campaña que polarizó a los franceses, uno de cada cinco votantes seguía indeciso y los impulsores del TCE, entre ellos el presidente Jacques Chirac, se aferraban a la esperanza de que esta franja se vuelquen por el Sí.

Un rechazo al TCE en Francia, uno de los seis países fundadores de la UE y entre los tres más grandes y poderosos del bloque, asestaría un duro revés político a Chirac, en el poder desde hace 10 años, afectaría su autoridad y complicaría sus aspiraciones a ser reelecto en las presidenciales de 2007.

Aunque líderes opositores afirmaron que el presidente debería renunciar en caso de que triunfe el No, Chirac eludió pedidos similares tras las derrotas de la derecha en las elecciones regionales y Europeas de 2004.

Nicolás Sarkozy, líder de la Unión para un Movimiento Popular, principal partido oficialista, y gran rival de Chirac dentro de la derecha gobernante, ya pidió "profundos cambios estructurales" cualquiera sea el resultado del referendo.

Un triunfo del No en la consulta también representaría el peor de los reveses imaginables para la Constitución Europea adoptada por el bloque, recientemente ampliado, e inauguraría un período de incertidumbre institucional en la UE.

En caso de que gane el No, algunos analistas no descartan un segundo referendo en Francia a celebrarse una vez ratificado el texto en los demás países, pero otros advierten que un rechazo francés podría contagiarse a otras naciones y frustrar así esa posibilidad de una segunda consulta.

Además de Chirac y la coalición de centro-derecha que gobierna Francia, promovió el Sí el Partido Socialista, el principal de la oposición y tradicional eje de la unidad de las izquierdas, divididas por este referendo.

Destacados dirigentes del socialismo y la mayor parte de sus electores, según las encuestas, votarán No, igual que el 90 por ciento de los simpatizantes del Partido Comunista y cerca del 60 por ciento de los Verdes ecologistas, como propiciaron también la mayoría de los líderes sindicales y campesinos.

Hollande dijo que la unidad de la izquierda seguirá vigente pese a su fractura en torno al referendo del TCE, pero es obvio que la principal oposición, ayer mayoritaria según las encuestas, saldrá lesionada y sin claros liderazgos con vistas al 2007.

Por otra parte, y con motivos propios, también fue activo propulsor del No el Frente Nacional de la derecha xenófoba liderado por Jean Marie Le Pen.

Las campañas a favor y en contra de la ratificación del TCE cerraron el viernes por la noche. El líder del Partido Socialista francés, Francois Hollande, compartió la principal tribuna del Sí con el jefe del gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, en un acto en la norteña ciudad de Lille.

"Europa necesita a Francia, su entusiasmo, su cultura, su fuerza y su impulso", dijo Hollande ante unas 3.000 personas y añadió que la campaña por el No era triste y pesimista, informó la cadena británica BBC.

En una demostración menos concurrida, en la sureña ciudad de Toulouse, el jefe del gobierno alemán, Gerhard Schroeder, pidió a los franceses votar por el Sí con el corazón y con la cabeza. En contrapartida, algunos miles de personas participaron en una manifestación en París en favor del No, organizada por varios partidos de izquierda y sindicatos.

Chirac, por su parte, dirigió un mensaje televisado instando a votar por el TCE, al que consideró vital para el futuro tanto de Francia como de Europa.

Siempre el viernes, el ex presidente francés Valery Giscard d'Estaing, uno de los arquitectos de la Constitución Europea, llamó a un vuelco del voto de los electores por el Sí.

El debate de la campaña se vio marcado por discrepancias sobre el impacto social del TCE, que debe ratificarse o no pero como totalidad, sin modificaciones, sobre el fondo de un fuerte descontento por el desempleo francés del 10 por ciento.

El resultado de la consulta popular en Francia tendrá además incidencia directa e inmediata en Holanda, que celebrará su referendo sobre el TCE el próximo miércoles, con encuestas que también reflejan un predominio del No.

Francia es el segundo miembro de la UE que apela a un referendo para decidir la ratificación o no de la Constitución Europea, después de España, donde triunfó con amplitud el "Sí".

Otros países ratificaron el Tratado constitucional europeo en sus parlamentos, ya que cada uno de los miembros de la UE debía escoger si ponía la crucial decisión en manos de los legisladores o la sometía a consultas populares.

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