La grave crisis por hacinamiento que se registra en las comisarías de la provincia de Buenos Aires, especialmente en el conurbano, obligó al gobernador Felipe Solá a disponer el traslado de los detenidos a contenedores que serán fabricados por la Gendarmería Nacional. La medida declara el "estado de emergencia" y ordena la transferencia de los reclusos a esos módulos durante siete meses, plazo en el que se construirán cinco cárceles. Las 300 comisarías de la provincia albergan hoy a 7.600 detenidos que esperan juicio.
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«Hemos declarado la emergencia de las comisarías, en especial las del conurbano, por decreto de necesidad y urgencia que va a ser ratificado por la Legislatura bonaerense», dijo Solá ayer en La Plata.
La medida de emergencia se adoptó «para defender la situación de los comisarios que en algunos casos están siendo procesados por los jueces en relación al número de presos en los calabozos y enfrentan exigencias de traslado que no se pueden concretar». La avanzada de Solá La idea generó fuerte polémica y se evitó, finalmente, mediante un hábeas corpus, que 25 detenidos pasen a los contenedores. A cambio la provincia logró la promesa de que se construiría una unidad penitenciaria en la ciudad de Güemes, que a su vez aliviaría también la crítica situación de los presos de Jujuy.
Según cifras oficiales en la provincia de Buenos Aires hay
Pero Buenos Aires y Santa Fe son las que más sufren el problema del hacinamiento en comisarías. Por caso,
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