La crisis habitacional en la Ciudad de Buenos Aires deja una postal contradictoria. Mientras cada vez más familias destinan gran parte de sus ingresos al alquiler y encuentran obstáculos para acceder a una vivienda, unas 228.000 propiedades permanecen vacías. Frente a ese escenario, la ONG Hábitat para la Humanidad Argentina puso en marcha una Inmobiliaria Social con el objetivo de acercar a propietarios e inquilinos que hoy se encuentran fuera del mercado formal.
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Lanzan una Inmobiliaria Social con foco en alquileres: buscan recuperar 228.000 viviendas ociosas en CABA
La iniciativa de una ONG apunta a personas con capacidad de pago que hoy no consiguen garantías o ingresos formales para acceder a una vivienda. El 35,3% de los hogares porteños alquila.
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El acceso a la vivienda se volvió cada vez más complejo en la Ciudad de Buenos Aires. La falta de garantías y la informalidad laboral dejan fuera del mercado formal a miles de personas con capacidad de pago
La iniciativa busca aprovechar un stock de inmuebles ociosos que representa el 13,8% del total de viviendas porteñas. Al mismo tiempo, apunta a personas con capacidad de pago demostrable que no consiguen alquilar por carecer de garantía propietaria, recibo de sueldo o por enfrentar barreras vinculadas con la composición familiar o la presencia de mascotas.
Bárbara Bonelli, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina, dijo: "Hay vivienda disponible y hay familias que pueden pagar. Lo que falta es un intermediario que le dé confianza al propietario y elimine las barreras que hoy excluyen a miles de personas".
Una ciudad con más inquilinos y menos propietarios
El acceso a la vivienda propia se volvió cada vez más complejo durante los últimos años. La escasez de crédito hipotecario, el encarecimiento del metro cuadrado y la pérdida del poder adquisitivo empujaron a miles de hogares hacia el alquiler.
Datos recopilados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), a través de la plataforma VivienDATA, muestran que el 37% de los hogares porteños vive en una vivienda alquilada, frente al 29% registrado en 2017. Entre las personas de 30 a 45 años, la proporción trepa al 52%.
A nivel nacional, el porcentaje de propietarios descendió del 67% al 62% entre 2017 y 2024. En paralelo, el hacinamiento afecta al 18% de los hogares inquilinos en la Ciudad de Buenos Aires, más del doble que entre quienes poseen una vivienda.
En Hábitat para la Humanidad Argentina señalaron que la inquilinización creció con fuerza durante los últimos años. De hecho, el 35,3% de los hogares porteños alquila y esa cifra aumentó 66% entre 2018 y 2023.
Cómo funciona la Inmobiliaria Social
La propuesta se apoya sobre dos ejes. El primero consiste en recuperar inmuebles que hoy no ingresan al mercado por problemas de habitabilidad, falta de mantenimiento o cuestiones legales pendientes, como sucesiones sin resolver.
Muchos propietarios no cuentan con recursos para afrontar reformas necesarias. En esos casos, la organización propone un esquema de puesta en valor cuyo costo se recupera gradualmente con el ingreso proveniente del alquiler.
"La propuesta es rehabilitar viviendas que hoy están vacías porque no reúnen condiciones para salir al mercado y sus dueños no disponen de medios para realizar las mejoras necesarias", explicó Bonelli.
El segundo eje apunta a la demanda. La entidad trabaja con familias que poseen ingresos, pero no logran cumplir con las exigencias tradicionales.
Sostuvo: "Sabemos que existe una gran cantidad de personas con capacidad de pago que no acceden a una vivienda porque no tienen garantías o ingresos formales. Nosotros conocemos esa demanda y creemos que es posible crear instrumentos que generen confianza y reglas claras para todos".
La ONG acumula más de 23 años de experiencia en programas de alquiler social y cuenta con una base de datos que le permite identificar esos perfiles. Para obtener más información se puede ingresar a este enlace Web: https://hpha.org.ar/tenes-una-propiedad-inalquilable/
El costo de tener una vivienda vacía
El problema también alcanza a los propietarios. Según datos del Colegio Profesional Inmobiliario porteño, el 81% de quienes poseen inmuebles en la ciudad supera los 65 años. Muchos deben afrontar gastos elevados por unidades desocupadas.
Sóamente las expensas representan entre $250.000 y $270.000 mensuales durante 2025. A eso se suman ABL, seguros y mantenimiento. En numerosos casos, esos costos terminan por transformarse en una carga económica.
La Inmobiliaria Social ofrece asistencia profesional para reacondicionar las unidades y ponerlas en alquiler a valores de mercado.
Bonelli destacó que una parte importante de las viviendas vacías no responde a fines especulativos. "Muchas veces se trata de una cuestión de confianza. En otros casos aparecen problemas legales o falta de recursos para poner las propiedades en condiciones. La inmobiliaria tiene una propuesta concreta para esas situaciones", comentó.
En paralelo, la Encuesta Inquilina 2025 reveló que el 57% de quienes alquilan destina más de la mitad de sus ingresos al pago de la vivienda. Además, el 43,2% de los trabajadores de la Ciudad opera en la informalidad, una situación que dificulta el acceso a seguros de caución y otras herramientas habituales.
El 40% de las familias con hijos también manifestó dificultades específicas para conseguir una propiedad.
Un mercado informal que ya existe
Desde la organización consideran que buena parte de estas operaciones ya ocurre por fuera del sistema formal, aunque sin previsibilidad ni reglas claras.
Bonelli planteó: "Este mercado existe. Funciona en la informalidad y mueve mucho dinero. La diferencia es que no ofrece seguridad para ninguna de las partes".
La entidad ya comenzó a identificar propietarios interesados y avanza en alianzas con distintos actores para ampliar la cantidad de inmuebles disponibles.
La apuesta consiste en construir un puente entre dos necesidades que hoy permanecen desconectadas. Por un lado, propietarios con viviendas cerradas y costos crecientes. Por otro, familias que pueden afrontar un alquiler pero quedan al margen del sistema.
"El problema no es que falten viviendas. Lo que sucede es que muchas personas quedan excluidas de las herramientas tradicionales. Una alternativa sólida puede mejorar la realidad de propietarios e inquilinos y abrir la puerta a una vida más estable para miles de familias", concluyó Bonelli.
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