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Las precauciones también se renovaron. En lugar de la estricta seguridad privada de siempre, esta vez el temor a un atentado requirió la presencia de efectivos policiales y militares, y los paparazzi fueron superados en número por francotiradores al acecho alrededor de la alfombra roja y el Kodak Theatre.
Emocionante, entretenido, intenso y más imprevisible que nunca, este Oscar del siglo XXI cambió los conceptos habituales para cada rubro, incluyendo los del premio al film extranjero:
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