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22 de febrero 2006 - 00:00

Pampuro rindió primer examen ante radicales

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José Pampuro
Antes de asumir hoy como nuevo presidente provisional del Senado, José Pampuro tuvo que pasar ayer por una inédita prueba. Fue citado por el bloque radical para dar explicaciones sobre cómo se manejará al frente de ese cuerpo, por supuesto, los días que Daniel Scioli se lo permita.

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El recelo radical tiene sus explicaciones. La UCR apoyará formalmente hoy la elección de Pampuro, pero no quisieron los senadores radicales dejar de lado tan rápido la buena relación que mantienen con quien hasta ahora ocupa ese cargo, el chubutense Marcelo Guinle. De paso, mortificaron un poco al oficialismo que, por una interna impulsada por Mario Das Neves, decidió el cambio de Guinle por Pampuro.

  • Inexperiencia
  • En el clásico lenguaje irónicodiplomático que utiliza el radicalismo en sus actos, se explicó: «Con Guinle estábamos seguros de que las minorías serían respetadas, con Pampuro no sabemos. El radicalismo respetaba a Guinle. Necesitábamos ahora garantías de un hombre que no tiene experiencia alguna en el Senado y que pasa a ocupar el tercer lugar en la sucesión presidencial. No es algo habitual, en general se sienta allí gente con más experiencia, el que asume es conocido por el cuerpo». Para decirle esto, se reunió ayer el bloque radical y recibió a Pampuro. No fue, obviamente, la mejor de las bienvenidas.

    Los radicales, además, siguen pasando factura por lo que el peronismo hizo en 2001 con el presidente provisional del cuerpo. Pareció ayer que no estaban dispuestos a perdonar que el PJ en la sesión preparatoria de noviembre de ese año desplazara de ese puesto al misionero Mario Losada para ubicar allí a su comprovinciano Ramón Puerta, en lo que fue el primer avance claro en colocar al sucesor presidencial antes de la caída de Fernando de la Rúa.

  • Otro cambio
  • «Ese mes lo sacan a Losada y lo ponen a Puerta, y después nos tuvimos que aguantar que Jorge Yoma saliera con la teoría de que el Congreso podía autoprorrogar las sesiones ordinarias sin un decreto del presidente. Sabemos claramente la función del vicepresidente provisional. ¿Cómo vamos a alterar la línea de sucesión presidencial desde la oposición? Por eso nosotros apoyamos, pero queremos saber bien a quién», se explicaba en la bancada UCR.

    Pasado el examen de Pampuro, los radicales se abocaron a otro problema. Entre las autoridades que hoy se consagrarán para el Senado, el único cambio, además del de Pampuro, se dará precisamente en un funcionario radical, el prosecretario administrativo, José Canata.

    Los radicales, que como cualquier otro partido cuentan los méritos de sus funcionarios al mismo tiempo que los votos, necesitaban ese cargo -habida cuenta de que muchos más no tienen- para ubicar al representante de uno de los senadores de la UCR que viene cabalgando más fuerte en la carrera por el liderazgo futuro del partido, el pampeano Juan Carlos Marino.

    Canata, una institución dentro del Senado, debió ceder su cargo entonces en manos de Néstor Righetti. Ese recambio tiene, además, muchas otras lecturas. Es un claro retroceso del poder que aún mantenía Raúl Alfonsín en la estructura partidaria y el eco de la casi desaparición del radicalismo en la Capital Federal, de la que Canata es uno de sus principales dirigentes.

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