Umimachi, Japón - En la prisión Fukuoka, ocho internos extienden sus colchonetas cada noche, cubriendo cada centímetro del piso en una celda diseñada para siete. «No hay espacio extra para que se sienten o caminen», dijo Junichi Maeda, funcionario de la sexta prisión más grande de Japón, entre cuyos 1.700 internos rapados hay desde ladrones hasta miembros de la organización criminal Yakuza. «Tienen que pasar encima de los otros para ir al baño.»
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La prisión de Fukuoka se encuentra a 100% de su capacidad y no puede expandirse lo suficientemente rápido como para dar albergue a los nuevos reos, dijo Maeda. La población penitenciaria de Japón ha aumentado 54% en los últimos diez años a 67.700 en julio de este año, y el gobierno espera que el número alcance los 80.000 en 2005.
El incremento en la población penitenciaria es un subproducto de una crisis económica que ya lleva 10 años y ha hecho que la tasa de criminalidad del país alcance un máximo récord. Muestra que el estancamiento no sólo está aumentando el desempleo, las quiebras y la deuda pública, sino que también Japón está perdiendo su lugar como una de las sociedades más seguras y respetuosas de la ley en el mundo.
«Japón solía ser un lugar seguro y pacífico», dijo Wataru Ueno, ejecutivo de Kagino Kyukyusha, una compañía con sede en Fukuoka que vende seguros para puertas a prueba de ladrones. «Ya no es así.» La demanda de seguros para puertas va en aumento, dijo, sin proporcionar detalles.
La creciente criminalidad también está impulsando las ventas de alarmas contra asaltos y de equipos de vigilancia. Eso ayudó a Sohgo Security Services Co., la segunda empresa de seguridad más grande de Japón, a recaudar 323,2 millones de dólares el martes en la segunda oferta pública inicial de acciones más grande de Japón este año.
La economía japonesa probablemente no crecerá en el año que concluye el 31 de marzo, según el gobierno. El desempleo es de 5,4%, cercano a un récord, y los salarios cayeron en julio al ritmo más elevado en 12 años. El menor ingreso fiscal y la creciente deuda nacional dejan poco espacio para expandir los programas de beneficencia.
Eso está haciendo que más japoneses se dediquen al delito, dijeron analistas. El número de delitos informados en todo el país en el primer semestre de 2002 aumentó a un récord de 1,35 millones, según la Agencia Policial Nacional.
«El delito está aumentando porque la economía japonesa no ha podido salir de su prolongada recesión», dijo Yoshimi Watanabe, legislador del Partido Democrático Liberal. «La gente se siente muy insegura, los nexos que unían a la sociedad japonesa se han debilitado.»
•Violencia
Una ola de crímenes violentos en los últimos años ha hecho que la gente se sienta mucho más insegura. El año pasado un hombre de 37 años mató a puñaladas a ocho niños e hirió a otras 15 personas, incluso maestros, en una primaria en la ciudad de Ikeda, cerca de Osaka. Los que roban en las tiendas, los carteristas y otros tipos de asaltos sin armas aumentaron 9,1% en el primer semestre de 2002, en comparación con el año anterior, a 230.000, según cifras de la policía.
«Detrás de los mayores niveles de delincuencia se encuentra un complejo conjunto de factores, como el creciente desempleo y el bajo crecimiento económico», dijo Nobuo Komiya, profesor de Criminología de la Universidad Rissho en Tokio. «Japón ya no es un país seguro.»
No obstante, los niveles delictivos y la población penitenciaria de Japón siguen siendo menores que los de los Estados Unidos y de algunos países europeos. En 2000 se reportaron 1.985 delitos por cada 100.000 personas en Japón, en comparación con 4.124 en los Estados Unidos y 6.446 en Francia, según estadísticas de la Interpol.
El crimen con violencia es todavía menos común en Japón: su tasa de homicidios es de 1,1% en comparación con 5,5 en los Estados Unidos y 3,7 en Francia. Sólo 40 de cada 100.000 japoneses estaban encarcelados en 2000, en comparación con 702 en los Estados Unidos y 125 en el Reino Unido, según cifras de los gobiernos de esos países.
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