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Rama Amara, del Centro Nacional Yerkes de Investigación con Primates y principal autor del estudio, indicó que se probó esa hipótesis en monos con SIDA a los que se les administró un anticuerpo de origen humano. El resultado observó que los monos sometidos a ese tratamiento vivieron más y presentaron una mejora en la respuesta de las células T y menor carga viral.
La prueba fue hecha en animales con alta carga vital, suministrándoles dicho anticuerpo en bajas dosis y obteniendo efectos altamente positivos desde la semana en lo que va de 10 semanas a 18 meses.
Los especialistas esperan la posibilidad de probar su investigación en humanos y ampliar el uso del anticuerpo PD-1 en enfermedades tales como la Hepatitis C.
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