arteBA, motor del mercado

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Escribe Ana Martínez Quijano
La feria de galerías porteña estrena este año su edición más ambiciosa. A diferencia de la idea marketinera del arte como ocio, espectáculo o filón turístico, se ha convertido en un evento cultural de gran complejidad y, sobre todo, con contenidos tanto para el público iniciado como para el debutante. Ambito Financiero, el único diario argentino que dedica un suplemento especial al arte, acompaña la nueva Feria de Arte Contemporáneo -que abrirá sus puertas en La Rural el 19 de mayo- con esta edición. El presidente de la Fundación arteBA, Andrés von Buch; su vicepresidenta, Marta Fernández; y los directivos Facundo Gómez Minujín, Marga Macaya, Santiago del Sel, Alejandro Corres, Matilde Reynal y Andreas Kéller programaron un extenso plan de actividades, que va desde visitas guiadas, un ciclo de conferencias sobre temas que hoy están en el candelero, hasta la puesta de sitios de distensión, para descansar de la sobrecarga de estímulos. Con un montaje que nada tiene que envidiar a las grandes ferias internacionales, 59 galerías provenientes de la Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, México, Suiza, Uruguay y Venezuela, seis «art dealers» y alrededor de 20 instituciones, arteBA se ha convertido en el evento de mercado más importante de las bellas artes en el sur del continente. Artistas, galeristas, empresarios, coleccionistas, operadores culturales, un público más que numeroso y hasta los políticos hasta ayer esquivos a la hora de mostrar alguna sensibilidad hacia el arte van a colmar sin duda los stands de La Rural, para ver desde las obras de los grandes maestros hasta las expresiones emergentes.
Es que el fenómeno de irradiación del arte argentino en estos últimos años no pasa inadvertido ni aquí ni en el mundo. El país se ha poblado de artistas talentosos que, en medio de la peor crisis social, política y económica, reunieron sus herramientas dispersas para aplicarlas a la creación. El resultado es sorprendente: surgen día a día galerías que los albergan, nuevos compradores para sus obras, críticos e investigadores que trabajan con mayor rigor.
Hace exactamente 14 años, la Fundación arteBA inauguró su primera edición con un propósito claro: alentar el mercado de arte contemporáneo, cuando los artistas argentinos no transitaban por un camino precisamente próspero. Y ese objetivo se cumplió. Es cierto, el interés actual por el arte contemporáneo no puede atribuirse exclusivamente a la Feria, pero contribuyó del mejor modo para brindarle visibilidad, al convocar un público masivo que no concurría a las galerías. Durante varias ediciones hubo algunas ventas casuales, pero a partir de 1997 los compradores se multiplicaron. Ahora, la gran deuda argentina es imponer nuestro arte en el exterior. En el sector privado, la galería Ruth Benzacar trabajó durante décadas casi en soledad, pero el año pasado se sumó el estratégico envío de arteBA: una estupenda muestra argentina llegó a Sotheby’ de Nueva York. Hoy, la apuesta es continuar en esa senda.

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