Venecia, ciudad de los enamorados, late al ritmo de su legendario carnaval

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Una multitud de turistas invadió los muelles del canal de Cannaregio para presenciar un desfile y un espectáculo de acrobacias, preludio de una de las celebraciones más pintorescas e históricas que se celebran en Europa.

Hubo un tiempo en que los cantos de amor de los gondoleros de Venecia y las barcarolas inspiraban a los artistas de toda Europa. Este año, la ciudad de los dogos eligió el amor como hilo conductor para el pistoletazo de salida de su Carnaval.

En noviembre, una serie inédita de mareas altas inundó viviendas y museos, y dañó unas cincuenta iglesias de esta joya del patrimonio mundial. Pero, por suerte, tres meses después, ya no quedan secuelas de aquel hecho.

Dos semanas de festejos inundarán de vida a la capital del Véneto en una época por lo general monótona, con bailes de máscaras y fiestas de disfraces. Cada día, la plaza de San Marcos acoge “concursos del traje más bello”.

El pasado sábado por la noche, una densa multitud de turistas invadió los muelles del canal de Cannaregio para presenciar el preludio del Carnaval. El domingo, la fiesta veneciana continuó con otro desfile acuático.

Este año, “el amor” fue el gran protagonista del espectáculo inaugural, acompasado por una música en inglés un tanto distinta de las barcarolas que, en el pasado, tanto inspiraron a Franz Listzt o Wagner. Durante una noche de insomnio en el Gran Canal de Venecia, el “himno de los gondoleros de Venecia”, descrito como un “rudo lamento”, se propagó por la laguna.

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El primer día, dos enamorados se abrazaron en el aire, dando vueltas bajo una nube de globos rosados. Una mujer misteriosa, prisionera en una burbuja de cristal, se deslizó por el agua. En otras embarcaciones, un coloso enmascarado hacía malabares con un aro de fuego, y una mujer, encaramada a un caballo, daba vueltas a su sombrilla de fuego.

El Carnaval de Venecia, que comenzó hace siglos como un período de excesos antes de los rigores de la cuaresma, los 40 días de ayuno que preceden a la pascua católica, cayó en el olvido durante décadas antes de que el municipio le diera un nuevo impulso en 1979.

“Gracias a todos los que quieren ayudarnos, a todos los que nos aman, del amor es de lo que uno siempre aprende después de las grandes tragedias”, declaró el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, antes del espectáculo. “¡Y ahora declaramos oficialmente abierto el Carnaval 2020 de Venecia!”, continuó.

Mientras las multitudes fotografían los extraordinarios disfraces, los ricos gozan en fastuosas fiestas, que usualmente se realizan en palacios a lo largo del Gran Canal, la principal vía fluvial de Venecia. Vestidos con disfraces que fácilmente alcanzan valores sobre los 1.000 euros, adornados con perlas y cristales, los asistentes intentan recrear la atmósfera elegante del siglo XVIII.

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