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31 de agosto 2006 - 00:00

Leasing Banco Nación: ¿real financiación naval?

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Escribe Richard Leslie Ramsay

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El próximo 12 de setiembre se celebrará el Día de la Industria Naval. Como ampliamente se ha difundido, Néstor Kirchner, en su primer discurso como presidente en ejercicio, se refirió a la industria naval como una de las actividades propulsoras de otras industrias vinculadas, asegurando que se aplicarían en ella todos los esfuerzos para que el país tenga nuevamente astilleros con pleno trabajo. Ya pasaron cuatro años, y todavía no se ven claras las estrategias para conseguir dichos objetivos.
La herramienta publicitada como factor de desarrollo se habría centrado en el leasing naval; por ello, buscamos recabar la opinión de los dirigentes empresarios de esta industria, junto con la de armadores fluviales y ultramarinos, quienes serían los destinatarios del leasing.
Hemos podido apreciar que en este tema subyace el miedo a opinar por parte de algunos empresarios: unos, por temor a decir una inconveniencia que paguen con la imposibilidad de acceder al leasing el día que estén en condiciones de aspirar a él. Otros, por mostrar un perfil bajo, no dando a conocer las obras construidas en el lapso que nos ocupa.
El cuadro que publicamos en este informe lo obtuvimos por colaboración de nuestro colega Roberto Paradela, el que muestra que algunos astilleros, con esfuerzo propio o de terceros, han mantenido sus plantas abiertas y su personal activo. El no hacerlo público los supone con mínima o nula carga de trabajo. Dicho cuadro destaca en detalle las embarcaciones construidas en los últimos dos años y medio, especificando tipo de embarcación, armador y astillero constructor. En él, podrán apreciarse empresas, como el particular caso de TECNAO, que concretó 11 embarcaciones de diferente tipo en este lapso, y aun así optó por no responder las preguntas que le hicimos llegar. Asimismo, debemos destacar que, en su mayoría, son embarcaciones de pequeño y mediano porte, y que no figuran en el informe los cargueros construidos en Astillero Río Santiago para un armador alemán.

DOLOR DE CABEZA

Este astillero sigue siendo un dolor de cabeza para las autoridades de la provincia de Buenos Aires, ya que desde hace años debe sostener con subsidios el pago de sueldos y jornales. De no mediar este aporte provincial y la decisión política de mantenerlo abierto, aun arrojando pérdidas, la planta estaría cerrada por falta de rentabilidad.
La empresa, que debería operar perfectamente bien con 700/800 trabajadores, tiene en su plantilla fija cerca de 3.000 personas; por ende, ningún balance positivo podría arrojar ni demostrar eficiencia. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato?, quién se atrevería a tomar la medida odiosa de despedir personal, y menos si ese personal pertenece a un polo de desarrollo industrial ubicado en la principal provincia del país, y en los umbrales de un nuevo llamado a elecciones?
Por otra parte, este astillero -junto con la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA)- ha propiciado y llevado a cabo una serie de acuerdos con distintos astilleros, a fin de, por medio de la asociatividad, reactivar la industria. Son loables los esfuerzos, pero, sin un sistema financiero de fácil acceso, podrían resultar estériles, dado que el leasing naval del Banco Nación es una herramienta insuficiente que no contempla financiación durante la construcción. Es así como son pocas las empresas armadoras que estarían en situación de prefinanciar las obras para obtener el crédito que ofrece el leasing, una vez que la unidad se encuentra botada o en operaciones. Los armadores quieren unidades nuevas incorporadas a la bandera argentina, los astilleros están preparados para asumir el desafío.
Todos los meses, nuevos trabajadores capacitados salen de las aulas de Tandanor y Río Santiago. Es decir, las empresas están cumpliendo con sus compromisos. Quedaría, pues, como materia pendiente, encontrar los mecanismos de una línea blanda de financiación que asegure que, una vez iniciada la construcción, ésta no se detendría por falta de recursos. El círculo completo une las dos puntas; los medios círculos sólo sirven para ilustrar estadísticas.

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