Brasil permite descubrir siempre nuevos y atractivos lugares al turismo, como Natal y Pipa, dos paradisíacas playas aún muy poco frecuentadas, que están en Rio Grande do Norte.
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Más hacia el Sur, está Ponta Negra, un barrio/balneario con una gran capacidad hotelera: tiene 80 complejos, todos de menor tamaño que los de la Via Costeira. Allí se destaca un paisaje espectacular, con el Morro do Careca, una duna de 120 metros de altura tapada por vegetación, como protagonista principal.
Pero Natal no es sólo playa. En el extremo norte de la ciudad se levanta la Fortaleza de los Reyes Magos. La construcción, que empezó el 6 de enero de 1598, tiene la forma de la estrella de David y fue armada por los portugueses para controlar la región. El lugar es estratégico: allí terminan los arrecifes y está la entrada del río Potengí.
Como no puede faltar en una ciudad turística, Natal tiene su Artesanato. Se divide en 36 locales donde se pueden comprar las cosas típicas del estado. Además, los jueves se presenta un show del baile más popular de la zona, el Forró. El nombre, para sorpresa, es una derivación del inglés. En plena segunda guerra mundial, se organizaban fiestas para todos, estadounidenses y brasileños, y se las conocía como «For All».
La vida nocturna es muy rica; en especial, en verano. Pasando la Via Costeira o en Ponta Negra hay bares y boliches que se llenan de gente. Pasada la medianoche, comienza la fiesta para los jóvenes. Con Forró y otros bailes más globalizados.
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