22 de abril 2024 - 08:08

Con la inflación en el rango meta por 10 meses, ¿puede el BCU fijar un objetivo más ambicioso?

El valor del dólar, la discusión salarial y los precios no transables son ejes a tener en cuenta.

La inflación lleva 10 meses cumpliendo con el objetivo trazado por el Banco Central del Uruguay y asoma la posibilidad de trazar una meta más audaz.

La inflación lleva 10 meses cumpliendo con el objetivo trazado por el Banco Central del Uruguay y asoma la posibilidad de trazar una meta más audaz.

La inflación lleva 10 meses dentro del objetivo establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU) y las diferentes proyecciones apuntan a que cerrará el año en ese rango meta de entre 3% y 6%, por lo que algunos agentes económicos empiezan a preguntarse si existe la posibilidad de trazar una meta más ambiciosa.

La trayectoria descendente del IPC estuvo vinculada a un dólar que, más allá de algunos movimientos al alza este mes, no espera grandes sobresaltos en su valor este año. De hecho, se acumulan las críticas contra el gobierno por el atraso cambiario.

Ante ese panorama, aparecen elementos como el incremento de los precios de los no transables, la definición de pautas para la próxima ronda de negociación salarial y la discusión acerca de cuál es el nivel óptimo de inflación para Uruguay, más allá de los modelos de los países desarrollados.

El dólar y la inflación no transable

El investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), Adrián Fernández, llamó la atención en diálogo con Ámbito sobre “un importante error” al analizar los resultados de la inflación al considerar que “se lograron presionando a la baja al dólar indirectamente con el diferencial de tasas de interés”, con lo cual “se reprimieron los precios transables, los bienes que exportamos e importamos”.

Fernández puso el foco en la inflación núcleo y destacó que “en los últimos 12 meses el incremento en transables fue del 1,3% por la sencilla razón que el dólar descendió un 1,8%”. En contrapartida, marcó que “los precios de los no transables se incrementaron en 6,7%, por fuera del rango meta” y reclamó: “Estos precios deberían ser el principal objetivo de la política monetaria. Es cierto que han mostrado una trayectoria a la baja en el último año, pero hay que tener en cuenta que también hay un efecto deflacionista del dólar sobre algunos rubros no transables, como puede ser el transporte y la salud”.

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Una proyección auspiciosa y la importancia de los Consejos de Salarios

A su turno, la socia fundadora y economista de Exante, Florencia Carriquiry, le explicó a este medio su coincidencia en que “la moderación del componente no transable del IPC es clave para darle sostenibilidad a la reducción de la inflación”, mientras valoró que “la desinflación del último año ha sido más rápida y marcada de lo que anticipábamos”, aunque advirtió que “es innegable que se dio fundamentalmente a instancias de un dólar bajo”.

De todos modos, Carriquiry anticipó que las proyecciones de Exante “apuntan a una inflación que cerraría 2024 cómodamente dentro del rango meta, en torno al 4,5%", más allá de una posible suba del tipo de cambio, hoy por debajo de lo que marcan sus fundamentos.

Para consolidar el IPC en el objetivo del BCU, la economista consideró un factor relevante “la moderación de las expectativas de cara a la próxima ronda de negociación salarial”. Sobre esa situación, observó que “debería incorporar una dinámica nominal más consistente con una inflación en el eje del 4,5%/5% que del 6%/7% considerado en la última negociación”.

La comparación con países desarrollados y el debate interno

Una arista diferente aportó Giuliano Cantisani, economista supervisor en CPA Ferrere, quien le planteó a Ámbito que “una pregunta tal vez más relevante es cuál sería el nivel óptimo de inflación en una economía como la uruguaya”.

Con la meta actual del 4,5% y una tolerancia de 1,5% en ambos sentidos, Cantisani repasó que “es similar a países de la región, como Paraguay (4%) y algo superior a la de Chile y Brasil (3%)”, mientras más que duplica el 2% que proponen la mayoría de los países desarrollados como Estados Unidos o los miembros de la Zona Euro.

Al profundizar en ese debate, indicó que “lamentablemente, la evidencia empírica y los trabajos teóricos sobre el tema son escasos en el país” y destacó entre ellos los realizados por Carrasco Silva y Rosas (Udelar) e Ibarra y Trupkin (UM) e indicó que los estudios “sugieren que niveles superiores al 8% amenazan el crecimiento de largo plazo, aunque también niveles inferiores al 3% serían problemáticos”.

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Con estas consideraciones, ¿se puede reducir el rango meta?

Puntualmente sobre la posibilidad de trazar una meta más ambiciosa, Cantisani observó que “si bien falta más evidencia, se desprende que el rango actual luciría apropiado” y contrastó: “No parece un buen justificativo proponernos llevar la inflación a un nivel más bajo sólo porque es lo que hacen los países desarrollados”.

“Además, hay que tener en cuenta que reducir la inflación es costoso, al menos en el corto plazo, donde existe una tensión entre inflación y desempleo o crecimiento económico”, repasó y admitió que “la desinflación en Uruguay no fue muy costosa en términos de actividad o empleo, pero sí ha tenido sus efectos sobre la competitividad”.

Por eso, el economista sentenció que “antes de proponerse una reducción adicional debería estudiarse en profundidad cuáles son los niveles óptimos de inflación en una economía como la uruguaya para que los costos de la transición se vean compensados por los efectos positivos de más largo plazo”.

Por su parte, Fernández coincidió en la idea de no modificar el rango meta al plantear que “no se ha logrado un cambio permanente y sustentable de la inflación”, tras lo cual advirtió que hacerlo con la actual política monetaria “tendría consecuencias aún más negativas”.

A su vez, Carriquiry reconoció que “la sucesión de registros dentro de la meta abre por primera vez una oportunidad clara de operar sobre las expectativas de inflación, que se vienen moderando, pero que aún no están ancladas en el rango meta”, aunque apuntó que “parece prematuro pensar en bajar el objetivo”.

“El foco debería estar en consolidar a la inflación en el rango y lograr que las expectativas se anclen en esa referencia”, sostuvo la socia de Exante, en línea con la postura del BCU.

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