Como todos los meses, SEG ingeniería actualiza los precios de combustibles y energía eléctrica en Uruguay y la región, con la posibilidad de hacer comparaciones y analizar evoluciones.
Energía: avances y desafíos
El país sigue con los precios de la energía más altos en la región, con distintos retos y factores en juego.
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La demanda de energía eléctrica alcanzó un nuevo récord mensual
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Uruguay ya genera energía con gas del Gasoducto Cruz del Sur y activa ahorro millonario
La central eléctrica Punta del Tigre comenzó a funcionar con gas natural argentino.
En lo que refiere a combustibles, el país sigue con los mayores precios de la región, situación que no ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Esto se debe a varios factores. Uno de ellos es la propia dependencia externa en materia de combustibles, en la medida que es neto importador. Contrariamente, Argentina y Brasil tienen importante producción propia de petróleo.
Pero no es el único factor. También hay diferencias en la carga impositiva de los combustibles en los distintos países. En casi todos los casos la carga impositiva es significativa, pero en Uruguay es más alta. En la nafta, por ejemplo, los impuestos responden por casi el 50% del precio, que en enero superó los 2 u$s/l; mientras, en Brasil alcanzan el 34% y en Argentina varía entre 40 y 44%. En Paraguay los impuestos responden por entre 18 y 34% del precio final.
En gasoil el panorama es diferente. Uruguay tiene el precio más caro pero con valores muy similares a Argentina, y algo superiores a Brasil y Chile. En Uruguay el precio del gasoil se ha “separado” notoriamente del precio de la nafta, entre otras cosas porque es el combustibles del transporte y el agro, y se busca (hace varios gobiernos) aliviar los costos; esto pese a que de cada barril de petróleo se produce aproximadamente la misma cantidad de gasoil que de nafta.
Los altos costos de la energía eléctrica
En el caso de la electricidad, Uruguay también tiene costos relativamente altos, pero el escenario es distinto. En la energía eléctrica residencial tiene el mayor precio, pero es muy similar al de Chile, mientras en Argentina y Brasil es prácticamente la mitad. El caso de Paraguay está “fuera de concurso”, porque al tener a las dos principales represas hidroeléctricas de la región, el costo de la electricidad es mucho menor que en el resto de los países.
En el caso de la energía eléctrica para la industria, el país más caro es Chile, seguido de Uruguay y -más abajo- Brasil. Paraguay también aquí tiene un costo mucho menor. En todos los casos - tanto en combustibles como en electricidad - los precios han subido en el último año, medidos en dólares.
Las subas más moderadas se han dado en Argentina y esto podría explicarse por un par de factores. Por un lado, el movimiento del tipo de cambio en el país vecino, que define los precios en dólares (lo mismo en el resto). El otro factor es la política que en los últimos meses ha comenzado a implementar Argentina, buscando “sincerar” los precios de la energía reduciendo los subsidios. Esto llevó a aumentos en los precios en un principio, pero ahora se han estabilizado.
Asimismo, el cambio político en Argentina también está habilitando a una mayor oferta de energía, con un ambiente de negocios más estimulante para la inversión y la producción. El caso más emblemático es el del yacimiento Vaca Muerta, que ya está impactando positivamente en la balanza comercial argentina en el renglón energético.
Estos cambios también están incidiendo en Uruguay, en varios planos. Por un lado, el intercambio de energía eléctrica con Argentina se ha intensificado y Uruguay -en los últimos días- está recurriendo a la importación de energía eléctrica argentina a un costo conveniente, lo que permite preservar la energía hidráulica en momentos de bajas precipitaciones. Hoy martes 17, en la mañana, casi 40% de la potencia eléctrica demandada, era cubierta por importaciones desde Argentina.
Por otro lado, la generación de electricidad en centrales térmicas en el país -básicamente la central Punta del Tigre- ha comenzado a funcionar con gas natural argentino, que llega a través del gasoducto Cruz del Sur. Esta fuente tiene mucho menor costo que el gasoil, que era la usada principalmente hasta ahora. Cuando llegan las horas de la tarde y el consumo sube, se deja de importar directamente de Argentina y se enciende Punta del Tigre, con gas argentino.
Para una economía como la uruguaya, que transita por un período de bajo crecimiento, con problemas de costos y competitividad, el acceso a energía a menor costo es particularmente valioso. Al impulso positivo que llega desde Argentina, habría que apuntalarlo con reducción de costos propios. La matriz renovable de generación de energía eléctrica de Uruguay -que combina eólica e hidráulica, con una base de generación permanente de biomasa- es ejemplo mundial en sustentabilidad; y ha logrado reducir el costo promedio del abastecimiento eléctrico. Pero al comparar con los precios regionales, Uruguay aún tiene tarea para hacer.



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