El Tribunal de Cuentas (TCR) revisará este jueves el acuerdo alcanzado entre el Estado y el consorcio privado Aguas de Montevideo y decidirá si observa o no el contrato en base a que si responde o no al objetivo primario que tenía la iniciativa, luego de que el gobierno cancelara Arazatí a mediados del año pasado.
Proyecto Neptuno: el Tribunal de Cuentas tratará su reformulación
A partir de la decisión del gobierno, la entidad revisará si cambió el objeto original del contrato entre el Estado y el consorcio privado.
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¿Cuánto representa de ahorro al Estado la cancelación del proyecto Arazatí?
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Proyecto Neptuno: el gobierno defiende su decisión mientras que el consorcio insiste en que se siga adelante
El gobierno modificó la dimensión y relocalizó la planta que iba a ser construida en Arazatí.
Así el gobierno de Yamandú Orsi decidió relocalizar y redimensionar el proyecto conocido como Neptuno que, originalmente, iba a instalar una planta potabilizadora en la zona de Arazatí, San José. El proyecto ya obtuvo la aprobación de OSE, pero aguarda el visto bueno del Tribunal de Cuentas.
De acuerdo a lo informado por La Diaria, la entidad deberá revisar si se sigue respetando el objetivo de la iniciativa entre el Estado uruguayo y el consorcio privado –compuesto por Berkes, Saceem, Ciemsa y Fast– luego de las modificaciones realizadas por este gobierno.
Los cambios del proyecto
La nueva planta —cuya gestión dependerá de la empresa estatal— estará ubicada en el terreno contiguo a la actual de Aguas Corrientes, en Canelones, y tendrá una capacidad de 200.000 metros cúbicos diarios de agua potables. Éstos, sumados a la usina ya presente, significarán una disponibilidad total de cerca de 900.000 metros cúbicos. La obra incluye también una aductora de 40 kilómetros de longitud hasta Cuchilla Pereira, punto en el que el agua ingresa al sistema de abastecimiento de Montevideo.
El objetivo del gobierno detrás de la nueva planta es garantizar el abastecimiento de agua potable hasta el 2045 en el área metropolitana, con un costo que será un tercio más barato que la previsión para Arazatí. Además, el contrato renegociado con las empresas que tenían a cargo el proyecto Neptuno contempla también la construcción de una represa en el arroyo Solís Chico, que aportará una reserva de agua bruta de 6 millones de metros cúbicos y una planta potabilizadora de pequeño porte con capacidad de 24.000 metros cúbicos diarios, para cubrir la demanda en la Costa de Oro, desde el arroyo Pando hasta Jaureguiberry.


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