A diez años de haber inaugurado la primera barra de café de especialidad del microcentro porteño, Negro, fundado por Fernando Lozano y María Conte no sólo redefinió la manera en que Buenos Aires se vincula con el café al paso, sino que impulsó una transformación profunda en toda la escena cafetera argentina. Desde aquel 2015, cuando conceptos como café de origen, trazabilidad y extracción precisa todavía eran desconocidos para la mayoría, el proyecto instaló un nuevo lenguaje y elevó la vara del sector. En mayo de 2025 fue incluida en el ranking The World’s 100 Best Coffee Shops, un reconocimiento que confirmó el posicionamiento internacional y que la marca volvió a repetir este año, consolidando su presencia entre las mejores cafeterías del mundo.
Una cafetería argentina volvió a sacudir al mundo del café y se metió entre las 100 mejores por segundo año consecutivo
Con tostadero propio, escuela de formación y tres locales en la ciudad, Negro fue elegida entre las mejores cafeterías del mundo y consolida una nueva etapa de crecimiento.
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El crecimiento fue sostenido y estratégico. En 2016 la marca lanzó Negro Escuela, un programa de formación para profesionalizar baristas y equipos gastronómicos, y en 2019 dio un paso clave con la creación de Fuego Tostadores, su tostadero propio. Desde allí selecciona y perfila granos de Brasil, Colombia, Bolivia y Perú que hoy abastecen a más de 300 cafeterías del país, consolidando un ecosistema que integra producción, capacitación y servicio bajo una misma identidad.
La más reciente apertura: Negro El Salvador, en una esquina de Palermo, marca una nueva etapa en la que el café retoma el protagonismo absoluto. Allí, a través de su tostadero propio, continúa demostrando la solidez de su propuesta cafetera: uno de los pilares que sostiene esa calidad es el equipamiento con el que trabaja, tostadoras holandesas Giesen reconocidas a nivel mundial por su precisión y por la estabilidad térmica que aporta su estructura de hierro fundido, clave para un control exhaustivo del tueste. Desde ese espacio se diseñan perfiles que buscan expresar con claridad los distintos orígenes —Bolivia, Perú, Colombia y Brasil, a los que pronto se sumará Costa Rica y, de manera estacional, Honduras—, mientras que los cafés africanos, como Etiopía, Kenia o Ruanda, se incorporan únicamente cuando alcanzan estándares estrictos. Esa exigencia se traduce en la taza: espresso, flat white, métodos filtrados, versiones frías y propuestas como el affogato con helado de sambayón crocante, todos servidos con consistencia técnica y una identidad sensorial definida.
La carta acompaña la propuesta cafetera con preparaciones pensadas para sostener el ritmo del día de principio a fin, elaboradas en su mayoría en la cocina propia del local. Esa elección refuerza la impronta artesanal y la búsqueda de calidad que define a este nuevo proyecto. Por la mañana, aparecen tostadas de masa madre y una pastelería hecha en casa que incluye alfajores de maicena de dos capas suaves y un centro generoso de dulce de leche. Al mediodía, la cocina suma platos que combinan simpleza y técnica: la tarta del día servida con hojas verdes frescas y pickles de cebolla, la milanesa de peceto con tallarines salteados en manteca de limón y hierbas, o la berenjena asada con hummus, passata de tomates y queso sbrinz. A lo largo de la jornada se incorporan sándwiches contundentes, como el de pastrón con mostaza de Dijon, cebolla caramelizada y pickles de pepino.
Para quienes buscan un espacio para conversar, tomar un vermut o acompañar el café con algo salado, la carta suma un apartado especial de “Acompañamientos y tapas”. Allí aparecen opciones como hummus con vegetales en conserva y pan de masa madre, aceitunas rellenas de cerdo y fritas con passata de tomates, o papines con alioli y pickle de jalapeño. Preparaciones simples, bien ejecutadas y pensadas para compartir.
A una década de su primera apertura, Negro se afirma como un actor clave de la gastronomía argentina y un referente global del café de especialidad. Su presencia nuevamente entre las 100 mejores cafeterías del mundo confirma que aquella pequeña barra del microcentro no solo transformó la escena local: también conquistó al mundo.
Direcciones: Suipacha 637, Microcentro; Tucumán 1327, Tribunales y El Salvador 4200, Palermo.
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