12 de octubre 2018 - 13:48
Desaparición de un periodista pone en jaque negocios millonarios en Arabia Saudita
El príncipe heredero Mohamed bin Salmán.
Según responsables turcos, el periodista fue asesinado por agentes sauditas. Riad lo rechaza y afirma que el periodista salió del edificio.
El director general de Uber, Dara Khosrowshahi, tampoco irá a Riad "a menos que surja una serie de hechos considerablemente diferentes" sobre la desaparición del periodista saudita, dijo a los periodistas, según la agencia Bloomberg, también socio del evento.
El fondo soberano saudita había invertido 3.500 millones de dólares en 2016 en la compañía de vehículos de transporte con conductor (VTC).
El gigante alemán Siemens, cuyo dirigente Joe Kaeser está igualmente invitado a la cumbre, no anuló por ahora su participación, pero el grupo comunicó a la AFP que "seguía de cerca la situación".
En su página web, "Future Investment Initiative" anunció igualmente la llegada de la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, del jefe del gran banco estadounidense JP Morgan, Jamie Dimon, o del secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin.
"Por el momento pienso asistir. Si aparecen nuevas informaciones, las tendremos en cuenta pero por ahora tengo la intención de ir", afirmó.
También se anunció a los dirigentes de los franceses BNP Paribas, Société Générale, Thales, EDF y AccorHotels.
"Los inversores tienen demasiados intereses para enfadarse con los sauditas", suavizó en declaraciones a la AFP el director adjunto del grupo de presión francés Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris), Didier Billion.
"Lo que puede ocurrir es que las empresas estén representadas pero a un menor nivel que sus dirigentes centrales", añade.
El multimillonario británico Richard Branson, fundador del grupo Virgin y uno de los invitados más entusiastas el año pasado del primer "Davos del desierto", anunció su decisión de suspender varios proyectos de negocios con el reino. Arabia Saudita le había dado un puesto de consejero de turismo y prometido invertir mil millones de dólares en sus proyectos de turismo espacial.
"Si lo que se ha dicho sobre la desaparición del periodista Jamal Khashoggi es cierto, esto cambiaría claramente nuestra capacidad en Occidente para hacer negocios con el gobierno saudí", declaró Branson.
Aunque Estados Unidos, aliado tradicional de Riad, reclamó explicaciones a Arabia Saudita, el presidente Donald Trump ya ha descartado que vaya a congelar la venta de armas estadounidenses a modo de sanción.
Los sauditas "gastan 110.000 millones de dólares en equipos militares y en cosas que crean empleos [...] en este país. No me gusta la idea de poner fin a una inversión de u$s 110.000 millones en Estados Unidos" que podrían "gastar en Rusia o en China", declaró desde la Casa Blanca.
En cualquier caso, el ambiente se enfrió desde la edición de 2017 del "Davos del desierto". Arabia Saudita desplegó entonces todos los medios posibles, con hologramas de leones y de robots que hablaban, para impresionar a 3.500 jefes de empresa.
El desafío va mucho más allá del prestigio: Mohamed bin Salmán necesita embarcar a los grandes jefes e inversores mundiales a bordo de su ambicioso programa económico. Y necesita convencer a los inversores de acoger la entrada en bolsa del 5% del gigante petrolero Aramco, prevista para finales de 2020, que podría aportar al menos u$s 100.000 millones según Riad.


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