8 de marzo 2018 - 20:08
La COVIAR en su laberinto
Mauro A. Sosa, director ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este.
Lo llamativo es que esa repetición compulsiva parece no advertirles lo que ocurre, o quizás sí. Lo concreto es que cada litro de vino que se pierde es una tragedia que arrastra a bodegas Pymes fraccionadoras, elaboradoras y productores primarios.
Está demostrado entonces, por errores propios y virtudes ajenas, que algo se está haciendo mal en materia de promoción y comunicación: sobran ejemplos con sólo observar la evolución, la comunicación y el posicionamiento de las bebidas competidoras.
En cuanto a identificar responsabilidades, aceptar que es de todos, es injusto, porque si es de todos, no es de nadie y es indudable que son compartidas por el sector público y una parte del sector privado, comprobándose cuando aquellos validan las decisiones de éstos y fortaleciendo así una institucionalidad que no es representativa del conjunto.
Hay que escuchar, dialogar y acordar, sugieren con tino pero con ingenuo o fingido optimismo los que creen o dicen conocer el terreno insistiendo en corregir el rumbo en los mismos ámbitos donde anida la resistencia a favor de una estrategia de promoción a todas luces desacertada y onerosa, siendo lícito pensar entonces que es casi imposible.
La cantinela de que las decisiones se toman entre todos en las sobrevaloradas mesas de aquellos ámbitos resulta de dudosa utilidad, por lo menos en las actuales condiciones. Hay que cambiar, pero en su sentido más amplio, así lo exige el aprendizaje que deja esta etapa 2004/2018.
Quizás el primer paso sea más sencillo de lo que parece y se trate de que los entusiastas y por eso responsables de los magros resultados estén dispuestos a aprender a soportar una parte de la verdad, se revele además la reprimida opinión de muchos y por fin los declarados disconformes se rebelen categóricamente.
* Director ejecutivo
CENTRO DE VIÑATEROS Y BODEGUEROS DEL ESTE


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