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13 de octubre 2026 - 01:35

Juan Martín Campos: "La idea es poder asociarnos en proyectos de cualquier central del mundo"

El presidente de Nucleoeléctrica Argentina destacó el potencial de la empresa durante el segundo panel de Ámbito Debate sobre Energía y Minería.

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El presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, se refirió al desafío de la seguridad en la energía nuclear.

El presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, se refirió al desafío de la seguridad en la energía nuclear y al futuro del sector en el país durante el segundo panel de Ámbito Debate sobre Energía y Minería, moderado por los periodistas de Ámbito, Sebastián D. Penelli y Nazarena Lomagno.

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Campos explicó que Nucleoeléctrica “tiene tres centrales nucleares: Atucha I, que opera desde 1974; Embalse, que lo hace desde 1983; y Atucha II, que obtuvo la licencia de operación en 2016”.

Si bien hoy Atucha I está con tareas de mantenimiento, el delivery de potencia llega a 1,3 GW de potencia. “Será de 1,6 o 1,7 cuando vuelva a funcionar, a partir de julio de 2027”, contó y precisó que “de la capacidad instalada, es alrededor del 4%; y de la generada es entre el 8 y el 10%, dependiendo de los momentos del día y la estacionalidad”.

La seguridad, “piedra angular” en el mundo de la energía nuclear

Sobre este punto, Campos no dudó en marcar que “la seguridad es la piedra angular para poder operar”. “Toda optimización que se haga tiene que ser valorada contra la seguridad, nunca podemos regular eso. Es una forma de generar energía muy eficaz, pero que tiene riesgos asociados. Entonces, todo lo que hace la empresa y la autoridad regulatoria es contener esos riesgos, que se van viendo y abordando desde la etapa de diseño hasta la de retiro de servicio”, detalló.

El representante de Nucleoeléctrica reveló que la firma cuenta con Atucha II en el puesto 1 del PI-Index (Performance Indicator Index) de WANO (Asociación Mundial de Operadores Nucleares), donde tiene 100 puntos. “Sopesa variables como disponibilidad de carga, confiabilidad de la planta, cuánto tiempo generó y justamente la seguridad es el índice que más pesos tiene”, expresó.

Con respecto al camino de aprendizaje del sector, aseguró que “uno lamentablemente aprende después de un accidente y sale mejor” y resumió: “Todo el marco regulatorio internacional, las normas y el saber de seguridad nuclear apareció después de Chernobyl. En ese momento no se tenía conciencia de que podía pasar algo como pasó”.

“Después de Fukushima, aprendimos del despliegue de los planes de emergencia, que fue muy deficiente. De Chernobyl, aprendimos el concepto de la cultura de la seguridad. Y eso nos hizo lo seguro que somos hoy”, expresó.

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Ventana de oportunidad para Nucleoeléctrica

A su turno, Campos puso de relieve “una iniciativa privada que ha presentado un empresa de capitales americanos para construir un reactor en el predio Atucha”, algo que definió como “el as de espadas del sector nuclear” y admitió: “Estamos muy entusiasmados con que se nos haya abierto esta posibilidad”.

“Esto va a expandir muchas capacidades, no solo para NA-SA, sino para el sector nuclear argentino. También nos va a permitir retenerlas, porque cuando la maquinaria se detiene y te tenés que deshacer de esos recursos, los perdés y después es muy difícil recuperarlos. Por eso a veces los países quieren encadenar proyectos”, evaluó.

Sobre la transformación de Nucleoeléctrica, afirmó: “Teníamos una unidad de negocio histórica que es la generación nucleoeléctrica y hemos divido la empresa en dos para darle vida a la venta de servicios de ingeniería. Después de la experiencia en la extensión de vida de Embalse y lo que hace en Atucha, hemos demostrado tener altas dotes de ingeniería y muchas capacidades de generar soluciones personalizadas para problemas muy específicos”.

En tal sentido, destacó que “ambas Atuchas son diseños únicos y prototipos distintos entre sí” y agregó: “El diseñador ha desaparecido y NA-SA tuvo que quedarse con la responsabilidad de ser autoridad de diseño”.

Como ejemplo recordó un problema en el reactor en 2022: “Fuimos a buscar proveedores y todos dijeron que había que parar el reactor cuatro años. La empresa, con recursos e ideas propias, lo hizo en diez meses sin abrir el reactor. Y eso es un logro muy relevante de las capacidades ingenieriles”.

Sobre estos desarrollos, mencionó la posibilidad de cooperación con Rumania, tras la firma de un memorándum de entendimiento para la modernización, mantenimiento y la extensión de vida operativa de la Central Nuclear de Cernavod. “La idea es que los privados vean las capacidades y poder asociarnos en este tipo de proyectos en cualquier central del mundo”, resaltó.

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