La minería empieza a discutir una etapa diferente. Después de años de exploración, proyectos, inversiones y construcción de capacidad productiva, el desafío que plantearon las principales provincias mineras ya no es solamente atraer capitales, sino qué hacer con el crecimiento cuando el litio y el cobre alcancen una escala mayor.
Minería: provincias preparan el salto del litio y el cobre, con empleo, infraestructura y dólares como desafío
Mandatarios de Jujuy, Catamarca, Salta y Mendoza coincidieron en que el próximo desafío es transformar las inversiones mineras en proveedores, trabajo calificado, infraestructura y desarrollo local. Nación pidió preservar las condiciones que impulsaron el crecimiento.
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Con el litio en expansión y el cobre buscando su despegue, los gobiernos provinciales plantearon una agenda que va más allá de producir y exportar minerales: formar trabajadores, desarrollar proveedores, construir rutas y energía y convertir las divisas en crecimiento sostenido.
Ese fue uno de los principales puntos de coincidencia del cierre del Seminario Litio en Sudamérica, organizado por Panorama Minero en Jujuy. Con más de 1.500 asistentes durante la segunda jornada y delegaciones diplomáticas de más de una decena de países, los gobernadores de Jujuy, Catamarca y Mendoza, junto al vicegobernador de Salta y el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, trazaron una agenda que combina producción, exportaciones, infraestructura, empleo, proveedores y estabilidad.
El punto de partida es un escenario que cambió. El litio ya es una industria en expansión y el cobre aparece como el próximo gran salto de la minería argentina. Para las provincias, ambos minerales pueden convertirse en motores adicionales de una economía que necesita diversificar sus fuentes de dólares.
“Argentina no puede depender de la Pampa Húmeda de una buena cosecha para divisas. Tiene que encender el gas y el petróleo, y lo estamos haciendo. Y teníamos este tercer motor, que es el de la minería, que necesitamos encenderlo”, planteó el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.
La definición resume buena parte del debate. La minería dejó de ser presentada solamente como una oportunidad futura y empezó a ser pensada como parte de una matriz productiva más amplia, junto con el agro, los hidrocarburos, la energía, el turismo y la economía del conocimiento.
El próximo desafío: que la inversión llegue a las comunidades
El crecimiento productivo, sin embargo, abre una pregunta más compleja: cómo conseguir que el desarrollo minero tenga un impacto visible fuera de los proyectos.
El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, puso el foco en el empleo y en la formación de proveedores locales. La provincia busca que la expansión del litio no quede concentrada en las empresas productoras, sino que genere oportunidades para las comunidades cercanas a los yacimientos. “El gran desafío es que esto signifique generación de trabajo, puestos de mano de obra directos, también indirectos, la generación de formación de proveedores mineros, sobre todo de nuestras comunidades”, afirmó.
La preocupación tiene una dimensión territorial. Sadir planteó que una mayor participación de trabajadores y empresas locales puede contribuir a frenar el éxodo de las zonas mineras, al generar oportunidades laborales y de capacitación cerca de los lugares de origen.
Para eso, Jujuy trabaja con JEMSE, la Universidad Nacional de Jujuy y otras instituciones educativas en formación profesional y oficios. El objetivo es que los habitantes de las zonas mineras puedan acceder también a puestos de mayor calificación dentro de una industria que demanda cada vez más conocimiento técnico.
La misma preocupación apareció en Salta. El vicegobernador Antonio Marocco planteó que una inversión minera debe ser capaz de generar un efecto multiplicador sobre el territorio. “Queremos que un joven de La Puna, de Salta Capital o de cualquier municipio de la provincia pueda capacitarse y conseguir trabajo cerca de su familia. Que una pequeña empresa pueda crecer como proveedora, que las obras necesarias para producir también mejoren la vida de los pueblos”, sostuvo.
La discusión sobre proveedores aparece así como uno de los principales puntos de la nueva agenda minera. El desafío ya no es solamente cuánto invierten las grandes compañías, sino cuánto del ecosistema productivo puede desarrollarse alrededor de ellas.
Litio y cobre: dos industrias que buscan una escala mayor
Catamarca planteó otra dimensión del crecimiento: la necesidad de diversificar la matriz productiva y aprovechar el aumento de la actividad minera para generar nuevas fuentes de ingresos.
El gobernador Raúl Jalil destacó el papel que está teniendo el litio para compensar la caída de otros sectores de la economía provincial. “Tenemos una caída de los precios de los vinos en el mundo, y necesitamos el litio, el litio compensa la caída de otros sectores”, señaló.
Para Catamarca, la apuesta también está puesta en ampliar la producción y avanzar hacia una matriz minera más diversificada. La provincia busca combinar el desarrollo del litio con el regreso de proyectos de cobre y una mayor participación de pequeñas y medianas empresas.
Jalil remarcó que la pequeña y mediana minería necesita políticas específicas para poder integrarse con compañías de mayor escala. En ese punto, la discusión vuelve a conectar con el desarrollo de proveedores: la expansión de los grandes proyectos solamente tendrá un efecto económico más profundo si logra arrastrar a empresas locales hacia cadenas de mayor complejidad.
El gobernador también vinculó el crecimiento minero con la generación de divisas. Según planteó, las exportaciones de Catamarca ya se duplicaron y espera una nueva aceleración, con el cobre como uno de los factores que podría ampliar significativamente la escala. “Cuando hablamos de estabilizar la macroeconomía también hablamos de divisas, y las divisas generan y dan la posibilidad de seguir estabilizando la macroeconomía”, afirmó el catamarqueño.
En Mendoza, en tanto, el foco está puesto directamente en el cobre. La provincia intenta recuperar un lugar en la actividad metalífera después de años de restricciones y ya tiene proyectos de exploración avanzados. Cornejo destacó el desarrollo de PSJ San Jorge y estimó que el primer cobre argentino de esta nueva etapa podría llegar hacia fines de 2027 o comienzos de 2028.
El gobernador mendocino consideró que el proyecto tiene una ventaja frente a otros desarrollos: su ubicación y acceso a infraestructura. Está cerca de rutas y del corredor hacia Chile y cuenta con una línea eléctrica en construcción.
La estrategia mendocina busca aprovechar la demanda internacional de minerales críticos vinculada con la electromovilidad y la transición energética. “Hay una oportunidad muy concreta para encender otro motor de la economía de Mendoza”, sostuvo Cornejo.
Infraestructura: el cuello de botella que cruza al Norte Grande
El crecimiento minero también obliga a pensar una infraestructura que excede los límites de cada proyecto y de cada provincia.
Marocco fue uno de los que planteó con mayor claridad esa necesidad. Para Salta, las rutas, los ferrocarriles y la energía forman parte de una agenda regional que debe ser coordinada con Nación. “La ruta nacional 51 y la conexión ferroviaria son parte de una infraestructura que debemos pensar para toda la región junto a la Nación”, advirtió.
La cuestión tiene impacto directo sobre la competitividad. Los grandes proyectos de litio y cobre se encuentran en territorios alejados de los principales centros urbanos y requieren caminos, energía, conectividad y logística para evacuar producción y abastecer operaciones.
La propuesta salteña es que parte de esa infraestructura no sea concebida exclusivamente para la minería. Las obras necesarias para producir también deberían mejorar las condiciones de vida de las comunidades y habilitar nuevas actividades económicas.
Catamarca mostró una experiencia similar con los fideicomisos mineros. Jalil destacó el uso de esos recursos para financiar rutas, energía y otras obras en zonas productivas, además de iniciativas vinculadas con turismo y actividades de las comunidades. La lógica es transformar parte de los recursos generados por una actividad no renovable en infraestructura y capacidades que permanezcan en el territorio.
Agua, ambiente y licencia social
El crecimiento también vuelve más importante la discusión ambiental. Los gobernadores coincidieron en que el desarrollo de la minería necesita controles, participación comunitaria y una comunicación más clara sobre los impactos y beneficios de los proyectos.
Jalil destacó especialmente el avance de las tecnologías de extracción directa de litio, a las que atribuyó un menor impacto ambiental, y pidió mejorar la comunicación sobre el uso del agua. “Tenemos que tener un balance también de las empresas mineras, cuánto consume el agua y cuánto da lo que es la transición energética”, sostuvo.
Para el gobernador de Catamarca, esa discusión no puede quedar limitada a las empresas o a los gobiernos. Debe involucrar a la Mesa del Litio y al conjunto de actores vinculados con la actividad.
Marocco coincidió en la necesidad de controles ambientales transparentes y participación de las comunidades. “El crecimiento debe construirse con su participación, respetando sus derechos y compartiendo sus beneficios”, afirmó.
En Mendoza, Cornejo planteó una posición similar. La provincia busca avanzar con el cobre, pero vinculó explícitamente el desarrollo de los proyectos con el cuidado ambiental y la necesidad de conseguir respaldo social.
El desafío es especialmente relevante para una industria que busca acelerar inversiones de largo plazo. La licencia social aparece como una condición tan importante como la infraestructura y la estabilidad regulatoria.
RIGI: de régimen de excepción a regla permanente
Otro de los puntos que atravesó las declaraciones fue el marco de inversiones. Los gobernadores coincidieron en que la combinación entre estabilidad macroeconómica, reglas provinciales y RIGI mejoró el clima para los proyectos.
Sadir destacó que Jujuy cuenta con dos proyectos bajo el régimen y sostuvo que el esquema permitió reforzar la seguridad para las inversiones.
Jalil fue más allá y propuso discutir una modificación de fondo: que el RIGI deje de ser un régimen especial y se transforme en un marco permanente. “También hay que repensar que el RIGI no sea un régimen especial, sino que sea un régimen permanente”, afirmó.
La idea apunta a darle previsibilidad a una actividad cuyos proyectos requieren inversiones millonarias y plazos de recuperación extensos.
Para Cornejo, el RIGI forma parte de un conjunto de condiciones que mejoraron la percepción de Argentina entre los inversores. El gobernador también destacó el trabajo realizado por Mendoza para modificar procedimientos mineros y aprobar proyectos de exploración y explotación.
Desde Nación, Lucero pidió preservar precisamente ese marco, lo que sonó a un tácito apoyo a la reelección de Javier Milei. “Tenemos que seguir en esta misma senda, mejorando en todos los aspectos que podamos, pero por sobre todo perseverando en las condiciones institucionales, jurídicas y económicas que están haciendo esto posible”, sostuvo el secretario de Minería.
Una agenda federal para una minería que cambia de escala
La coincidencia entre las provincias no implica que todas tengan la misma agenda. Jujuy busca consolidar el liderazgo en litio y desarrollar proveedores; Catamarca quiere ampliar la escala productiva y sumar cobre; Salta reclama infraestructura y conectividad para acompañar el crecimiento; y Mendoza intenta convertirse en uno de los nuevos polos del cobre argentino.
Pero las cuatro jurisdicciones comparten una conclusión: la próxima etapa de la minería argentina no se definirá solamente por toneladas producidas o dólares exportados. También se medirá por la capacidad de generar empleo, conocimiento, empresas, infraestructura y nuevas actividades económicas alrededor de los proyectos.
La dimensión regional también gana peso. La Mesa del Litio y la Mesa del Cobre aparecen como ámbitos para coordinar políticas entre provincias que comparten infraestructura, proveedores, trabajadores y corredores logísticos. Para Marocco, esa coordinación es una necesidad del Norte Grande. “Las necesidades comunes requieren respuestas compartidas”, afirmó.
La mirada federal también fue respaldada por Jalil, quien destacó que la coordinación entre provincias puede trascender las diferencias políticas. “Siempre viendo el efecto en cada lugar”, señaló, al reivindicar el trabajo conjunto entre gobiernos de distintos signos políticos.
El cierre quedó en manos de Lucero, quien vinculó la convocatoria internacional y la participación del sector privado con una señal concreta sobre el momento que atraviesa la minería argentina. “Muchísimo del futuro en Argentina depende de lo que se siga haciendo, también como hasta ahora”, afirmó.
La frase resume el desafío que queda por delante. Argentina ya consiguió despertar el interés inversor por el litio y el cobre. Ahora debe demostrar que puede transformar ese interés en una plataforma productiva capaz de generar dólares, pero también desarrollo en los territorios donde se encuentran los recursos.
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