Stellantis y Toyota se separan de Tesla y amenazan sus ingresos por parte de los créditos de carbono.
Stellantis y Toyota finalmente no pagaránaTesla para compensar sus emisiones con los créditos de CO de Tesla en Europa. Ambas compañías, gigantes de la industria automotriz, dejaron el grupo que se había formado en 2024 para cumplir con los objetivos de descarbonización impuestos por la Comisión Europea.
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Este movimiento no solo afecta la estrategia ambiental de los fabricantes, sino que también representa un golpe financiero para Tesla, cuya economía dependía en gran medida de estos acuerdos.
El negocio de créditos de carbono es una fuente clave de ingresos para Tesla. En 2024, la empresa obtuvo 2.760 millones de dólares a nivel global por la venta de estos créditos, pero en 2025 la cifra cayó un 28%, llegando a aproximadamente 2.000 millones de dólares. La salida de Stellantis y Toyota agrava esta tendencia, ya que reduce aún más la demanda de los créditos que Tesla puede ofrecer.
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Qué son los créditos de carbono y por qué importan tanto
Los créditos de carbono funcionan como permisos que permiten a empresas o países emitir una tonelada de CO o su equivalente en otros gases de efecto invernadero. Estos créditos se pueden comprar, vender o generar a través de proyectos que mitiguen emisiones, como la reforestación o el desarrollo de energías renovables. El sistema busca incentivar la reducción de emisiones, penalizando a los mayores contaminantes y premiando a quienes logran excedentes que pueden comercializar.
El Protocolo de Kioto, firmado en 1997, estableció las bases de este mercado con dos mecanismos principales:
Clean Development Mechanism (CDM): Permite a países industrializados invertir en proyectos de reducción de emisiones en nations en desarrollo para compensar sus propias emisiones.
Joint Implementation (JI): Facilita que países desarrollados financien proyectos de reducción de emisiones en otros países con economías similares.
En el mercado europeo, el precio promedio de un crédito de carbono ronda los 73,68 euros. Este valor refleja el costo de contaminar y busca impulsar la transición hacia tecnologías más limpias. Sin embargo, la aplicación de estos sistemas ha sido desigual a nivel global, con diferencias marcadas entre regiones.
La separación de Stellantis y Toyota con Tesla: una caída en ventas y menos créditos
La Comisión Europea exige a los fabricantes de automóviles una reducción progresiva de las emisiones medias de CO de sus vehículos. Para 2035, el límite es de 93 gramos de CO por kilómetro. Una estrategia común para evitar sanciones es asociarse con fabricantes de vehículos eléctricos, como Tesla, que generan excedentes de créditos de carbono gracias a sus modelos de cero emisiones.
Tesla aprovechó esta normativa para firmar acuerdos con Ford, Stellantis, Toyota, Mazda, Honda y Suzuki. Sin embargo, la caída del 38% en las ventas de Tesla en la Unión Europea en 2025, tras un descenso del 13% en 2024 redujo su capacidad para generar créditos. Esto, sumado a un cambio en la normativa que permite evaluar el cumplimiento de emisiones en un período de tres años (2025-2027) en lugar de anualmente, llevó a Stellantis y Toyota a reconsiderar su participación.
Ambas compañías planean aumentar su oferta de vehículos de bajas emisiones en 2026 y 2027, lo que les permitiría cumplir con los objetivos sin depender de Tesla. La salida de estos gigantes deja a Tesla con socios menores, como Ford, Mazda, Honda y Suzuki, y reduce sus ingresos por créditos, justo cuando esta fuente de financiamiento también se debilita en Estados Unidos tras cambios regulatorios.
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