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Argentina reconoció oficialmente en marzo del 2001 la reaparición de la fiebre aftosa en su territorio tras siete años libre del mal, lo que provocó la clausura de los principales mercados de carne que tenía en el mundo: la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y Chile.
El país exportó 291 millones de dólares en carne a la UE en el 2000, año en el que registró ingresos por cerca de 600 millones en concepto de ventas externas de productos ganaderos.
La aftosa es una enfermedad que afecta a los animales en el hocico y las pezuñas. Si bien raramente afecta a humanos, es fuertemente castigada en el mercado mundial.
Aunque Argentina llegó a registrar cerca de 2.000 brotes de aftosa, la aplicación de un plan de vacunación de todo su rodeo de 52 millones de cabezas permitió limitar la enfermedad a un foco en la provincia de Santiago del Estero, según datos oficiales actualizados a diciembre.
La aparición del mal y el consiguiente cierre de los mercados produjo una crisis doméstica que deprimió los precios de la hacienda a los valores más bajos de los últimos siete años, provocó el cierre de 15 frigoríficos y dejó sin empleos a más de 5.000 personas.
La semana pasada, Argentina devaluó su moneda un 28,5 por ciento, luego de 10 años de mantenerla atada en una paridad de 1 a 1 con el dólar, lo que mejora la competitividad del sector exportador, al garantizarle cobros en dólares y el pago de los costos operativos en el mercado interno en pesos.
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