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La Oficina Australiana de Estadísticas indicó que, en 1990, la cabaña ovina era de 170 millones pero, en junio de 2002, el número de ovejas y corderos se había reducido a 106 millones, la cifra más baja desde 1948.
La cantidad de granjas existentes se redujo de 150.000, en 1986, a 135.000, en el 2002, pero su tamaño creció, ya que las haciendas con más de 2.500 hectáreas pasaron a ser de 13.898 a 14.300 hectáreas durante el mismo período.
El 99 % de estos negocios continúan siendo familiares, pero el número de granjeros descendió en un 4% en doce meses, entre julio de 2001 y junio de 2002, al pasar de 141.000 a 135.000.
La reducción en el número de granjeros fue del 25 % respecto a hace 20 años, en que Australia contaba con 181.611 de ellos.
La información fue recogida antes de la severa sequía que ha afectado el país en los últimos meses, pero los expertos creen que la tendencia no ha cambiado, dado que las ventas de los negocios tienden a ocurrir tras las buenas cosechas.
Asimismo, la población rural ha envejecido en los últimos años, al haberse incrementado la media de edad de los granjeros a 51 años en 2001, mientras que en 1986 era de 47 años.
Un 15 % de los granjeros son mayores de 65 años, mientras que, en 1986, eran de sólo un nueve por ciento.
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